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ANIMALES QUE TEORIZAN Y ROBOTS ESPIRITUALES

Pájaro intrigado

De: dalvenjah (http://www.flickr.com/photos/dalvenjah/)

No creo que seamos la especie definitiva. No estamos predestinados ni elegidos. Para serlo, debería acontecer que la divinidad que nos ha creado, debe ser, por casualidad o coincidencia, víctima de nuestra forma de ser, es decir, tiene libre albedrío o conciencia o intenciones. Por otro lado, viendo que el universo, hasta donde alcanzan nuestras nociones y exploraciones, cambia constantemente (aunque parezca fijo porque vivimos poco), no creo que nuestro creador arroje una excepción y nos haya consagrado como la única especie inmutable. Claro que para algunos, convenientemente, sus designios son inescrutables. Bueno, no tanto, porque otros han podido escrutar que son inescrutables, en vez de llegar a la conclusión, menos aparatosa, que son indefinibles y no importa lo que creamos sobre ellos. Es decir, no puedo afirmar o negar que mi creencia sobre la divinidad la afecte de algún modo (por lo tanto, esa creencia no debería ser impuesta ni generar conflictos o guerras, porque es irrelevante para la divinidad que haya más o menos humanos que crean en ella).

Ya que nos sacamos del centro del escenario, me referiré a una manía humana bastante extendida. Tengo una tendencia a creer en la existencia de algo distinto a lo que soy o pienso (tendencia que supongo comparto con millones de congéneres), es decir, supongo que mi existencia no es la medida de lo existente. Supongo también que no estoy autorizado a imponer el resultado de mi ignorancia a otros. Soy libre de especular, pero debo proclamar claramente que es una extensión de mi imaginación, no una regla de vida para otros (aunque sea una para mí). Creo que esto puede aplicarse a mis congéneres. Pero no todos lo acatan, ni tendrían por qué, dado que es una suposición. Solo que si no hacemos esto sino lo contrario, todos entraríamos en guerra porque lo que imagino que es verdad, es la verdad. Mi sentido de trascendencia no me autoriza a entronizar lo que espero. Solo a desearlo y actuar en la medida que no dañe a los demás.

Si mi sentido de trascendencia supone otras dimensiones de existencia, estoy postulando “espiritualidad”, es decir, otra forma de vida, que tengo que describir, comprender, analizar. Si hay que llegar a ella, mi creencia es que debe ser por insuficiencia de hipótesis o teorías anteriores, no debe ser un principio, sino otra teoría. Eso implica que creo que es posible el estudio racional o científico de esa otra dimensión. El problema es por dónde empezar. Si empezamos por los hechos que son considerados inexplicables o milagrosos, podemos ofender a quienes los creen inamovibles en su status de fe. Pero si ellos y quienes piensan como yo quisiéramos llegar a un acuerdo, deberíamos deponer toda ofensa o su intención. Ni criticarlos como artimaña o superchería, ni dejarlos intocables o indudosos. Esto sería el principio.

mono_pensandoEl sentido de trascendencia me lleva por otro camino: me ilusiono al pensar que no voy a desaparecer. Veo una piedra que es destrozada por máquinas y molida a tal punto que no existe traza de su existencia. De la piedra original, el rastro es casi imposible de seguir. Creo que no pasa lo mismo con los humanos. Al menos, así lo espero, pero si pienso en ello, también nos sucede lo da la piedra. Se perderá nuestro rastro individual. Solo quedará un infinitesimal cambio como resultado de nuestra existencia después de mucho tiempo. En unos, el cambio resultante es mucho más notorio, pero se perderá igual. Igual pasaría si accedemos a otra dimensión de existencia, a menos que creamos en la infinitud temporal, en la que permaneceremos, en una especie de suspensión. No creo que sea útil ahora imaginar cómo sería. Siempre incluiremos negaciones de nuestras condiciones actuales para darle forma, así que no estamos llegando a describirlo mejor, sino que describimos nuestras ansias. O bien, tendríamos que suponer que desde esa dimensión se pueden comunicar con ésta (recordemos Flatland).

Una cuestión más rara que parte de lo mismo. Un griego mencionó hace tiempo que los caballos harían dioses con forma equina. Si los animales pudiesen comunicarse con nosotros y viceversa, nos ayudarían a iluminar otras nociones de divinidad. Es que algunos piensan que tengo que pensar como humano para entender a la divinidad. Esto solo sería cierto si suponemos que la divinidad “nos hizo a su imagen y semejanza” (que implica que la divinidad es como los humanos). Pero si supongo que la divinidad no tiene que parecerse o ser imaginada por conceptos humanos, puede ser que una máquina o un animal puedan imaginarla o conceptuarla. Yo supongo (hasta puedo decir que creo) que seguiremos evolucionando para compartir el mundo con máquinas conscientes y animales racionales, que propongan su concepción de divinidad. Quizá estas nuevas concepciones de la divinidad nos ayuden a dar forma a esa espiritualidad, entendida como una dimensión más de la vida humana. Creo en que así será. Así como imaginamos seres creados por el hombre que terminaron siendo repudiados por él (como el Golem), también nos da pautas para mejorar nuestra humanidad (y pienso en los robots de Asimov y las tres leyes de la robótica).

27996C7A-A48E-435A-BA07-9FF37A9EE7C0De estos modos, el impulso humano de la trascendencia nos lleva a la espiritualidad ayudado por animales y robots, aunque sea negado por algunos espiritualistas y parezca un extremismo, por decir lo menos. Creo que toda ampliación del alcance de la conciencia al ser desarrollada en otros cuerpos y organismos también amplía las posibilidad de encontrar la espiritualidad. Desde una postura espiritualista, se suele argumentar que amar a X sin asociarlo a un solo tipo de cuerpo es amar la mente, amar lo que distingue al otro ser, a su individualidad, su esencia. Aunque creo que no podemos dividir al ser vivo consciente en cuerpo y esencia (o alma o mente, que todas son características de ese cuerpo), puede suceder que la conciencia se autonomice, se independice del cuerpo, como sucedió al aparecer los seres vivos, que son una forma autónoma de materia (supongo o creo). Y si sucede esto con la conciencia, es un paso para comprender otra dimensión de la vida, en camino de lo espiritual a través de la evolución, paso a paso. Y allí estaremos juntos los seres humanos, los animales que teorizan y los robots espirituales. Y más, imagino, supongo, creo.

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