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Las TIC son imprescindibles

TIC por todos ladosEn principio, no es cierto, mucha gente está en desacuerdo. Pero algunos piensan que sí lo son. Es decir, que no se puede vivir sin ellas. Algo así pensé al escribir un post anterior, llamado “Vivir sin internet“. El asunto que me trae aqui no es el mismo. Es más bien una pregunta respecto de la relación entre tecnología y educación: ¿por qué empezar o privilegiar las TIC y no toda la tecnología (todas las tecnologías)?

Como repito, para algunos no existe necesidad de justificación: simplemente, no es concebible un mundo futuro sin TIC. Pero, ¿qué imaginan como TIC? Aquí ya empezamos a tener problemas, porque creo que diferimos en lo que metemos al saco “TIC”. Aunque yo creía que las computadoras debían estar dentro, por principio, conozco personas que sólo las admitirían si vinieran con Internet. Es decir, TIC sólo tiene sentido con la INTERNET. Más bien, la INTERNET es el elemento conspicuo y definidor de las TIC, porque las TIC son las “tecnologías de información y comunicación” donde el “Y” es una conjunción de carácter lógico, y la frase no tiene valor si separamos “información” y “comunicación”, es decir, son tecnologías que mejoran “información y comunicación” al mismo tiempo. Creo que ése no es el criterio general o mayoritario. Lo que la mayoría imagina como TIC es… todo el panorama de la informática, con la PC al centro. Y, relacionado, pero no completamente igual, la INTERNET. Y se pueden imaginar INTERNET sin computadoras: un celular o un Media Center, por ejemplo.

Y uno no puede vivir sin ello. Eso hace a las TIC, dicen, imprescindibles. Sociedad moderna sin TIC no puede ser moderna. Mmm. Okey. Digamos que “máquinas para procesar información” y “máquinas para comunicarnos fácil y rápido” son esenciales para sostener nuestra sociedad. Y esas máquinas son las TIC. Ajá, parece un debate zanjado.

Interfaz tambiénUna vocecita dirá, desde el fondo: ¿el horno a microondas es una TIC?, ¿la lavadora, el secador, el cuchillo eléctrico, el automóvil, el avión, las luces de neón, los alimentos congelados, el plástico, etc.? ¿Qué son, qué son? No los veo como TIC, dirá otra. Y todo eso es más imprescindible que las TIC… “más imprescindible”, oh, oh. Son tecnologías, pero no son TIC. Entonces, la sociedad moderna se ha hecho por las tecnologías, por todas ellas. Oigo bufidos de satisfacción. Viva la tecnología.

Entonces, en educación, ¿por qué usar las TIC de manera preferentemente? A ver, ¿eso asegura el trabajo a nuestros hijos? Sólo si en TODOS los trabajos se empleasen TIC como requisito esencial, lo cual no es cierto. ¿No es cierto? ¿NO ERA CIERTO? ¿acaso la publicidad de la TV nos engaña? (no quiero responder esto, por favor). Si se reduce toda la tecnología a manejar software de oficina, entonces, ¿qué clase de país será ese donde todo trabajo es oficinesco? ¿las fábricas, los servicios, etc. no son oficinas? Bueno, la administración requiere TIC de oficina, pero la administración no es toda la industria.

Interfaz antiguaSin embargo, sin embargo, si nos liberamos de la idea de que las TIC son máquinas, veremos cuál es el lugar real de las TIC en el mundo moderno.

Toda máquina se controla a través de una interfaz, TODA máquina. La tecnología (cualquier tecnología moderna, digo) fabrica máquinas que requieren interfaz. La interfaz es la expresión más elaborada de un proceso de (intercambio de) información entre hombre y máquina (o, más allá, entre humano y humano, porque el idioma es nuestra interfaz). La interfaz es un conjunto de componentes físicos que permiten al ser humano saber cómo va el proceso que ejecuta la máquina y controlarlo. El automóvil tiene una interfaz que se basa en un timón, palancas y señales gráficas. La lavadora y el horno usan perillas y botones. Y así podríamos seguir. Toda tecnología moderna supone una interfaz, y la interfaz es un producto de las TIC.

Ahora, si debemos conocer las interfaces para manejar las máquinas que toda tecnología  nos proporciona para seguir viviendo, entonces, la educación debe partir de conocer las TIC como los procedimientos eficientes y eficaces de procesar la información. Incluso antes que un niño maneja una computadora, que puede empezar desde tempranito, desde que le dan ese pianito o ese aparato que dibuja. El niño nace en un entorno de interfaces. Entonces… no demoremos su necesidad de ser conciente de ello. Por eso debemos empezar con las TIC.

Proyecto para igualdad en la educación

Se ha dado publicidad a un proyecto de ley, presentado en el Congreso de la República del Perú, que versa sobre la necesidad de precisar los alcances de la gratuidad de la educación (descarga aquí), en el nivel superior. Se propone que los estudiantes ‘que provengan de colegios particulares’, deben pagar su educación superior en las universidades públicas, en el supuesto que:

Cita1

En teoría, suena bien, suena como una reivindicación justa, como una compensación de los ricos para los pobres. Con toda buena intención. Está sustentada en una interpretación del artículo 17º de la Constitución Nacional, que cito aquí:

Cita2

… donde las cursivas, que así aparecen en el proyecto, destacan la base del argumento. Ahora, antes que dejarme llevar por la marea de las opiniones, quiero pensar sobre el proyecto.

Primero, ¿cuál es la consecuencia real de la aplicación de esta medida? Podemos observarlo en los estudiantes que opinaban hoy en los canales de televisión: aquellos que eran afectados se oponían, aquellos que no lo eran daban su beneplácito. Al parecer, se generaría una forma más de discriminación: en un ambiente social ya de por sí con aire sofocante, dentro del espacio dominado por jóvenes provenientes de capas sociales con menor desarrollo socio-ecónomico, se diferenciaría de manera evidente aquellos que tienen recursos algo mayores. Se argumenta que los porcentajes alrededor del tercio de la población estudiantil universitaria cuentan con recursos suficientes para seguir pagando lo que antes pagaban y ayudar a solventar la penuria de las universidades. Es decir, se replicaría al interior de las universidades la estructura socio-ecónomica del país. Parece ser realista. Tenemos dos interpretaciones del mismo hecho: la discriminación y el realismo.

¿Qué pasará si se aplica? Los estudiantes de mayores recursos que van a las universidades públicas no son aquellos que pueden costearse una universidad particular, es decir, no provienen de las capas altas de la sociedad, digamos. Son aquellos que provienen del ahorro familiar orientado a la educación como un medio de mejora de calidad de vida. No están tan lejos de los demás, no viven en un mundo muy diferente. ¿Cómo lo sé? No lo sé, lo infiero. ¿De qué? De la diferencia evidente entre una universidad particular de costo bajo (que aún así tiene mejor equipamiento, mejores medios, mejor administración por la necesidad de cierta ganancia) y una universidad nacional. Si tuvieran el dinero que requiero para matricularme en una universidad particular (no de las más caras sino las que tengo a mi alcance), lo harían, con preferencia. Pero no lo hacen. Y esto es más claro, porque los exámenes de admisión no son exámenes de selección. Es decir, no discriminan nivel de entrada. Por otro lado, muchos estudiantes de talento no logran alcanzar becas o escalas de paga mínimas en universidades de pago. ¿Dónde van? A las universidades estatales. Entonces, creo que con el proyecto de ley simplemente estamos “sacando plata” de donde no debemos sacar plata: presionando al sector de los pobres que tiene aspiraciones y genera su ahorro para educarse.

Ciertamente, no puedo probar lo que digo, pero el proyecto tampoco lo hace y su fundamento es más bien escaso. No hace análisis sociológico, no proyecta efectos en la población estudiantil, no supone una migración hacia afuera, a universidades de países vecinos, como una solución posible para muchas familias. Al no considerar una serie de aspectos, me parece muy riesgoso el que sea aprobado tal cual. Me parece una solución simplista, sin profundidad.

Miremos bien el artículo 17º. Son dos las circunstancias para que el Estado no garantice la gratuidad educativa. El bajo rendimiento y el contar con los medios económicos suficientes. Y, ciertamente, el rendimiento estudiantil tampoco está mucho mejor que el escolar. Las universidades no cuentan con suficientes estudiantes de nivel adecuado, sea de donde sea que provengan. Eso es lo que hay que asegurar, antes que discriminar entre iguales. Especulo, supongo, imagino: le propongo un experimento mental: tomemos un examen hoy mismo a todos los universitarios del Perú, ¿cuántos tendrían el nivel mínimo para asegurarse su continuidad debido a su rendimiento? ¿eso significaría proponer un proyecto de ley para eliminarlos del sistema? ¿o un proyecto de ley para darles un tiempito para que se “nivelen”? El asunto real es que el Estado debe asegurar la educación a todos y DE TAL MANERA QUE todos obtengan un nivel mínimo de rendimiento y que nadie deje de tener las oportunidades de educación. El proyecto de ley propuesto no toma en cuenta que en el artículo no se intenta decir quienes NO tienen derecho a la educación gratuita, sino sólo se refiere a quienes merecen tener la educación gratuita: los que tengan rendimiento suficiente Y no tengan medios económicos. De lo cual no se deduce que el artículo manda que se deba excluir de dicha educación al resto. Me parece. Pero se ve claramente que el proyecto divide lo que la Constitución une: propone como excepciones de la gratuidad lo que es la negación de las condiciones para merecerla. ¿no es curioso que haya una mala lectura del texto?

Después de este examen, llego a una conclusión: es un proyecto insuficiente. Es importante contar con medios económicos y es importante tener justicia social, pero hay que ser objetivos y realizar un análisis más detallado de la realidad nacional. No me opongo, en principio, a cobrar algo a las familias de estudiantes que tengan un diferencial socio-económico, lo peligroso es hacerlo solo porque parece justo. Y no es poca cosa dejar los criterios para después, como afirmó la proponente del proyecto, porque no poca cosa generar una separación de clases al interior de una institución educativa para tener más recursos. Es preferible buscarlos en otro lado, es preferible definir que no es solo la posición económica la que determine el pago: estaríamos poniendo en el mismo saco a quienes se ajustan los cinturones para educarse mejor y a quienes no quieren pagar mucho para obtener un título universitario. Eso no sería justo.

Peleas para hacer materiales educativos con TIC

Nadie se desespera por hacerlos, no digo eso. Y uso “peleas” en un sentido forzado desde la idea de “conflicto”. Y conflicto en su sentido menos físico, claro. Para empezar, el léxico por auspicio de la Real Academia de la Lengua:

conflicto.
(Del lat. conflictus).
1. m. Combate, lucha, pelea. U. t. en sent. fig.
2. m. Enfrentamiento armado.
3. m. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.
4. m. Problema, cuestión, materia de discusión. Conflicto de competencia, de jurisdicción.
5. m. Psicol. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
6. m. desus. Momento en que la batalla es más dura y violenta.

En el conflicto coexisten o convergen “tendencias contradictorias”, lo que implica un aumento de la fricción, porque cada quien quiere jalar para su lado. Y cada quien tiene su lado: “conflicto de competencia o jurisdicción”. Sucede así cuando empezamos un proyecto para crear “materiales educativos con TIC”. Algunos colegas dirán, para empezar, que usemos mejor la frase “recursos educativos informáticos” y otros más audaces nos conminan o nos impelen a usar “software educativo”. Y todo como si fuera la más enconada lucha por un premio que existe.Y es más un caso insustancial de perspectiva: pelearse por un nombre, cuando la cosa tiene varios, según el punto de vista. Y es que De Saussure tenía razón: “el punto de vista crea el objeto”, cada quien desde su ventana ve un objeto distinto.

El que tenga tendencias informáticas ve las cualidades de software en eso que va a hacer: que tenga este menú, que tenga estas tantas pantallas, que utilice videos o sonidos, que se usen formularios, etc. Para él, lo más importante de un “material educativo” es que sea un campo de “clics” y una experiencia de navegación particularmente interesante y coherente.

El que sea radicalmente educador y didacta querrá que las actividades que se realice con ese material ayuden al estudiante a comprender el tema, que se parezcan a lo que hace en el aula, que tenga ayuda a cada paso, que lo evalúe en cada secuencia, que le permita al docente recoger los resultados de lo realizado. Para el que tenga núcleo educador (¿educational core?, mmm), lo más importante del “software educativo” es que sea una experiencia de aprendizaje y un campo donde cada estudiante pase de lo conocido a lo desconocido o de lo intrigante a lo luminoso o de… bueno, hay tantas “maneras de aprender”.

Cuando ambos se juntan para un trabajo de equipo, suele haber incomprensiones, suele surgir un conflicto, que va más allá de la intraducibilidad de las perspectivas. Cuando uno dice “navegación”, el otro dice “secuencia didáctica”, cuando uno dice “inserta un video”, el otro dice “observa una situación”, cuando uno dice “casos de uso”, el otro dice “situación de aprendizaje”. Y no se refieren a porciones de la realidad diferentes, son códigos de manipulación de la realidad, son “competencias jurisdiccionales”. Pero, en fin, esto se resuelve con un mapa de correspondencias. El problema real es cuando se expresan las finalidades o los propósitos del material a elaborar.

Sucede muchas veces que el docente emplea términos del otro para expresar sus intenciones, puede decir algo como “aquí creo que falta más color”, “hay pocas pantallas”, “¿no puedes poner algo para llenar pero con eso para escoger?”. Claro que exagero, pero no le dice: “quisiera resaltar lo intenso de la situación”, “creo que el estudiante necesita más tiempo y más pasos para llegar a entender la actividad”, “es conveniente que el estudiante incluya información pero hay que facilitarle su introducción”. Otra situación sucede cuando el informático desdeña el lenguaje docente como “poco preciso”. Por ejemplo, pregunta “¿cuántas pantallas necesita para la actividad?” y el docente responde que depende de la edad del estudiante, de su manejo de la computadora y su conocimiento de la situación que se propone. No le da un número y eso quizá le desespera. Más bien tendría que abandonar la idea algorítmica y proponerse una heurística: el docente le da criterios, él tiene que traducirlos en posibilidades de navegación, por ejemplo, rutas para cada edad, una especie de test tipo juego antes de empezar.

Yo creo que siempre en todo equipo de producción o elaboración de “material educativo con TIC” o “software educativo” se requiere de un híbrido intérprete, es decir, una persona que sea el comunicador entre ambos mundos. Una persona que aprecia ambos tipos de experiencia, y que ha resuelto en sí mismo sus contradicciones. Es como la mezcla de un artesano con un “hierofante“. En fin, alguien que sea juez y parte. No necesariamente un nativo digital, incluso mejor no. Más bien un mestizo digital. Su presencia ayuda a ponerle aceite a la fricción posible, y a hacer posible que dos mundos convivan en un mismo objeto, como las pirámides, que son triángulos y cuadrados, al mismo tiempo, y no se hacen problemas.

Web 1.0 y Web 2.0

Hoy día tuve una experiencia recalcitrante. No dolorosa pero sí llamativa. Fui a reunirme con un grupo de docentes en una institución de nuesto proyecto, ése donde trabajo. El asunto era que tendríamos una actualización. Una especie de “upgrade”. Ellos estaban entusiastas, como de costumbre. Incluso estaba una de sus autoridades. Y vino el presidente de la asociación de padres de familia. Era necesario para “sensibilizar” sobre las ventajas de las TIC. Uno puede llegarse a sentir un apóstol (que no quiero llegar a eso, porque luego puedo seguir ascendiendo y llegar a “mártir”). La reunión era buena, el escenario estaba dispuesto para alcanzar la meta.

En mi emocionada cabalgata hacia la perfección, les mencioné esto de la web 2.0, como una segunda fase en que los usuarios, es decir, (ahí los miraba a todos) “todos los presentes”, pues cada uno estaba en su computadora, alcanzaba el pináculo y participaban en la construcción de la web misma, a través de la generación de contenidos. ¡Chispas! Ciertamente, a punto de los ojos en blanco.

Entonces, empezamos a concretar el asunto. Y sucedió algo que me desconcertó, honestamente. Los profesores me decían que tenían correo electrónico. Yo había explicado que los servicios iniciales de la web, como el correo electrónico y la mensajería en línea eran base para tratar procesos de información y comunicación, que en la web 2.0 se desarrollan servicios para la producción de contenidos, en nuestro caso, materiales educativos y que esa era la distinción y la ventaja de la web 2.0 en el campo educativo, es decir, se facilita la producción de contenidos de tal forma, que se integran actividades educativas con facilidad, por ejemplo, se mezcla investigación y trabajo en equipo, así como se mezcla (”mashup”) los servicios de mapas globales, de búsqueda y de administración de fotos digitales. Por eso es que iba a comenzar nuestro recorrido por la web 2.0 por los blogs.

Entonces… empiezan a inscribirse y escriben su correo electrónico. Por mala suerte, la mayoría (eran 10), excepto 2 colegas, escriben e-mail con dominio “hotmail”. Les digo que abran su correo electrónico y esperen el mensaje de activación. Sucede que me dicen que no llega, aunque esperamos algunos minutos. Esto no suele suceder. Y no era la velocidad de acceso. Los colegas que escribrieron cuentas de yahoo o gmail, recibieron sus mensajes y activaron sus blogs. ¿Qué sucedía?

Realmente, no tenían experiencia de uso de correo electrónico. Algunos lo tenían, por una especie de costumbre difundida y la necesidad de decir que lo tenían. Pero no le daban uso. Otros habían abierto el MSN para ver su correo. Es decir, creaban el correo para utilizar la mensajería en línea, es decir, para “chatear”. Les era más útil el contacto inmediato, claro. O era más familiar, probablemente nunca hayamos estado acostumbrados a escribir “cartas” en el sentido tradicional, cartas manuscritas. Podríamos decir que el primer paso a la web 2.0 estaba bloqueado por la apropiación incompleta de la web 1.0, al parecer.

Pero eso sería una interpretación simplista. Los profesores no usaban el correo porque no les era útil o nunca habían visto o se les había mostrado sus ventajas. Y, por otro lado, con el nivel de vida bajo que tienen los profesores (aquí en el Perú, ganan 300 dólares al mes más o menos, si tienen todas sus horas completas), el acceso a las TIC no puede ser frecuente (aunque la hora de conexión en una cabina pública no pasa de los 30 centavos de dólar y proliferan -ante la escuela a la que fui había 3). Es lógico que utilicen la mensajería en vez del correo, por la respuesta inmediata. Es lógico que no muestren facilidad en entender las distintas interfaces de los distintos servicios por los que deben pasar, dado que no utilizan más que dos o tres, sobre seguro. Es más bien la tarea nuestra, la de quienes queremos que se actualicen, la de acercar esas posibilidades. En mi caso, debí asegurarme previamente su dominio o entendimiento de la web 1.0. Por ejemplo, debería hacer una prueba de entrada y no lanzarme alegremente a lo que me gusta. No estoy haciendo propaganda o publicidad de un producto (y ni aún así) en el que no exista vínculo personal con ellos. Existe ese vínculo personal desde que me he comprometido a una tarea docente. Debo asegurarme que pueden seguir el camino del descubrimiento de la web 2.0, o de las TIC o de aquello que yo creo que es valioso.

No termino con una nota pesimista. Al ver lo fácil que es “publicar”, lo bonito que queda sin tener que saber nada de diseño web, al ver la posibilidad de tener comentarios, los profesores empezaron a exigir más. He quedado en volver, de todas maneras, con algo más de sabiduría.

Dónde está el impacto educativo de las TIC

“(…) el peor puntaje no correspondió a los que eventualmente abandonaron la escuela, sino a los que habían repetido hasta tres veces en tres años seguidos y continuaban en cuarto o quinto grado de primaria. Este resultado sugiere, en contra del sentido común, que los estudiantes que abandonan no lo hacen por mal rendimiento (…). En promedio los estudiantes de todos los grupos mejoraron sus puntajes, pero los que menos lo hicieron fueron los desertores.”[1]

¿Cómo ayudar a los estudiantes de menor rendimiento (entre los cuales se da la mayor tasa de deserción)? Los estudiantes de menor rendimiento conforman, actualmente, una gran mayoría en el sistema educativo nacional peruano. En lo siguiente se sugiere que un determinado enfoque de aprovechamiento de TIC y un énfasis en las capacidades fundamentales de “aprender a aprender” pueden ayudar al respecto.

El impacto de las TIC es transversal, acumulativo, en función del involucramiento del estudiante con las tareas que realiza. En sí mismas, las TIC parece que atraen poderosamente la atención y la concentración del estudiante, porque ellas le muestran lo que puede pensar: hacen tangible sus ideas y sus intereses, con un mínimo de esfuerzo. Sucede como en los videojuegos: cada minuto se incrementa el vínculo. Son las ventajas (o desventajas) del medio. Por otro lado, lo que se aprende en un tipo de TIC se puede trasladar a otro, porque los principios de la interfaz[2] (la comunicación entre artefacto TIC y usuario) son los mismos. Esta realidad se debe aprovechar en la educación y medir su impacto.

Las TIC no involucran sólo artefactos como la computadora o el celular. Desde un punto de vista educativo, es conveniente tener una definición más inclusiva que nos permita profundizar su impacto y hacer más viable su implementación. Esta es la definición de tecnología en la que basamos la propuesta presente:

Actividad social compleja orientada a satisfacer necesidades sociales de calidad de vida específicas buscando optimizar los procesos que se ocupan de esas necesidades sociales, a través de la aplicación de la ciencia moderna.

Es importante anotar que la tecnología escogida para focalizar el esfuerzo del Estado son las TIC (en inglés, ICT, Information and Comunication Technology), definidas entonces como las tecnologías que optimizan o mejoran los procesos de información y de comunicación, que incluye a la tecnología informática. Se asume que las TIC son las tecnologías que proporcionan la capacidad de procesamiento necesaria para cualquier otro tipo de tecnología[3].

No debemos reducir la tecnología a los aparatos y a su manejo. Si bien la tecnología se concreta en artefactos, en componentes de nuestro entorno diario (es decir, la tecnología modifica nuestro contexto de vida), estos artefactos o modificaciones del entorno implican un proceso complejo que supone:

  1. Personas preparadas y dispuestas al aprendizaje continuo
  2. Trabajo en equipo
  3. Actividades de comunicación exitosas
  4. Procesamiento de información eficiente
  5. Procedimientos estandarizados y optimizados de producción a todo nivel
  6. Organizaciones articuladas en función de la gestión del conocimiento, para optimizar la producción
  7. Valores que guían tanto el trabajo de producción de tecnologías como su aplicación

La tecnología es una actividad humana esencialmente “procedimental”[4], es decir, se preocupa por el cómo realizar de una determinada manera un proceso. En específico, esa determinada manera es siempre mejorar el proceso, en otras palabras, el concepto básico de la tecnología es la optimización (o mejoramiento continuo) de procesos.

En términos de lo educativo, definimos un proceso TIC como:

Todo lo que mejore los procesos de información y comunicación con criterios de eficiencia y eficacia es una TIC. El empleo de estadísticas, la investigación operativa, la elaboración de infografías, la aplicación de normas de calidad y eficiencia, el empleo de “líneas de montaje” o de trabajo en equipo, etc. Son ejemplos de procedimientos y estrategias TIC.

Actualmente, en la educación no se presta atención a la optimización (la búsqueda de la eficiencia y la eficacia) en el proceso mismo de enseñanza-aprendizaje. Es un primer espacio para el impacto de las TIC en la educación: ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE QUE BUSCA SER EFICIENTE Y EFICAZ.

La competitividad es un asunto muy presente hoy en día. Elevar la competitividad implica el desarrollo de recursos humanos con capacidades para un aprendizaje permanente y en continua evaluación. ¿Cómo contribuye a esto la educación básica? Esto es lo que concluye el premio Nobel de Economía, Robert E. Lucas Jr.[5]

“El principal motor de crecimiento y la acumulación de capital humano – de conocimiento-, y la principal fuente de diferencias de niveles de vida entre las naciones son las diferencias en el capital humano. La acumulación de capital físico desempeñó un papel esencial pero definitivamente secundario. La acumulación de capital humano ocurre en la educación formal (escuelas, colegios, etc.), en los centros de investigación y el proceso de producir bienes y comerciarlos. Poco se sabe sobre la importancia relativa de estos distintos modelos de acumulación, pero para entender los periodos de crecimiento muy rápido de una economía, el aprendizaje en el trabajo me parece, de lejos, el más importante. Para que ese aprendizaje se produzca en forma sostenida, es necesario que los trabajadores y los gerentes asuman continuamente tareas nuevas para ellos, que asciendan continuamente por la “escalera de calidad”, (…)

Las naciones se diferencian en sus procesos de crecimiento económico, el cual, según la cita, se basa en el aprendizaje en el trabajo, es decir, en la capacidad de la población económicamente activa para innovar y adaptarse con rapidez a los cambios en las demandas, en las oportunidades y en la adopción de nuevas formas de trabajo. Pero, y esto es esencial para el presente documento, no puede darse “aprendizaje en el trabajo” si el trabajador no sabe aprender. Ése es el nivel requerido de salida de la escuela: un estudiante que ha aprendido a adquirir conocimiento por sí mismo, es decir, ha adquirido autonomía, eficiencia y eficacia en el aprendizaje.

Con respecto a las capacidades del “aprender a aprender” en el currículo nacional peruano podemos decir que:

  • Existen algunas capacidades, que son planteadas como un contenido de un área curricular, por lo que no se asociadas con un tratamiento uniforme ni se les muestra como generadoras del desarrollo de otras capacidades, o
  • no están presentes en el currículo de manera transversal o no están indicadas de modo específico.

Por ello, los docentes no las reconocen ni las promueven de manera dedicada. Y, como consecuencia, los estudiantes no aprenden a investigar o trabajar en equipo o a producir material educativo de calidad, o si lo hacen, lo hacen de manera particular, en un área curricular y, principalmente, sin aprender a aplicar criterios de eficiencia y eficacia. Aquí se hace evidente la posibilidad de que el aprovechamiento de las TIC dinamicen esta situación, por su ubicuidad y su carácter procedimental y general. Éste es el segundo impacto de las TIC: la CAPACIDAD DE APLICAR PROCEDIMIENTOS, MÉTODOS Y APARATOS PARA APRENDER MÁS RÁPIDO Y MEJOR.

Finalmente, para mencionar un tercer impacto importante, con respecto a la equidad (y a la brecha digital, que en realidad es una brecha social) no debemos olvidar que las TIC son un reconocido MEDIO DE IGUALACIÓN DE OPORTUNIDADES, que implica un mayor efecto con un menor uso de recursos en el menor tiempo posible.

Entonces, los beneficios esperados de la intervención para desarrollar el aprovechamiento de las TIC en la educación nacional se pueden ver en:

  1. Mejor desenvolvimiento laboral en los estudiantes a la salida del sistema educativo nacional
  2. Mejora de “competencia escolar”[6] en los estudiantes de bajo rendimiento
  3. Incremento de oportunidades de aprendizaje en las zonas pobres (hasta alcanzar los niveles de las zonas urbanas y de las IIEE privadas)

Según las posibilidades de contar con resultados indicativos, el primer ítem es una meta a largo plazo (no menos de cinco años), el segundo es una meta de mediano plazo (de dos a tres años) así como la tercera. Con respecto a las dos últimas, se pueden tener resultados tendenciales significativos desde el primer año, siempre que la eficiencia de la intervención no baje del 90%.


[1] Cueto, S. (2004, July 28). Factores predictivos del rendimiento escolar, deserción e ingreso a educación secundaria en una muestra de estudiantes de zonas rurales del Perú. Education Policy Analysis Archives, 12(35), p. 32

[2] El Diccionario de la Real Academia define interfaz así: “(Del ingl. interface, superficie de contacto). 1. f. Inform. Conexión física y funcional entre dos aparatos o sistemas independientes.”

[3] Actualmente, el control de los procesos no se efectúa como una relación directa entre el proceso y el ser humano, sino que se establece una mediación a través de una interfaz, que filtra los parámetros detectados del proceso y los convierte en señales significativas para el ser humano (y viceversa), es decir, la interfaz codifica y decodifica la relación ser humano – proceso real. Esto es posible porque se han desarrollado tecnologías que optimizan el procesamiento de información y de comunicación: las TIC.

[4] Rammert, Werner; La tecnología, sus formas y las diferencias de los medios. Hacia una teoria social pragmática de la tecnificación, en Scripta Nova, Enero 15, 2001, nº 80

[5] Lucas, Robert Jr., Lecturas sobre crecimiento económico, 2002, capítulo 3, p. 150-1

[6] Entendido esto como aprovechamiento de las oportunidades de aprendizaje y no como incremento de rendimiento o puntuación absoluta en pruebas de áreas curriculares específicas. Es un concepto relacional. No se implica en este concepto que exista una capacidad para ello, sino que es la articulación de capacidades, actitudes y conocimientos que permite el aprovechamiento descrito. Esto ha partido de una adaptación y extrapolación de la convergencia de dos conceptos de otras áreas: “competitividad” y “resiliencia”. Se toma el concepto de “oportunidades de aprendizaje” desde los trabajos de CUETO et alia (2004) sobre rendimiento escolar en matemática, que, a su vez, refieren a Mc Donnell, L. (1995). Opportunity to Learn as a research Concept and a Policy Instrument. Educational Evaluation and Policy Analisis, 17 (3)