Los temas del blog

¿Todos podemos hacer "creación literaria"?

gutenbergUna sensación que tienen nuestros estudiantes y que compartimos los docentes, sin confesarla, es la incomodidad que sentimos muy adentro cuando nos piden realizar una “creación literaria”. ¿Acaso no son creaciones que sólo los poetas, novelistas y similares pueden realizar? ¿Qué puedo hacer yo que merezca ese nombre? Creo que desvanecer esta sensación es la primera tarea que debemos emprender para romper el hielo dentro de nuestros estudiantes y dentro de nosotros.

69224715 c2bbb5cf84 oEse “temor tímido” que tenemos nace de una idea errónea de la cultura: “la cultura la heredamos o la desarrollan las grandes lumbreras de nuestra sociedad”. La cultura la hacemos todos, unos más dedicados que otros. Cuando un chico inventa un apodo o sobrenombre, o fastidia a su amigo, con cariño, haciendo una comparación, está creando cultura, que, si tiene suerte y recoge una manera de sentir general, se convierte en una denominación común. Eso podría haber sucedido con “chato”, “flaco” y similares. Nadie sabe cual invención lingüística se transformará en acervo común, y finalmente, llega a ser expresión de la sociedad. Y eso es la cultura: los modos de hablar, las ideas más frecuentes, la forma que adoptan los objetos utilitarios, etc.

Entonces, regresando a la “creación literaria”, ésta existe cuando se dan dos hechos:

  1. Tengo una experiencia personal que deseo expresar, relacionada con una realidad que comparto con mi grupo o con el mundo, por ejemplo: percibo las fiestas como si tuviera que nadar, como cuando me pierdo en el bosque, o como cuando estoy en medio de un mercado. Esa experiencia personal es única, porque los matices no son iguales en todos, pero es compartible. Para alcanzar ese grado de detalle, necesitamos una riqueza de estímulos a los alumnos, y necesitamos desarrollar sus capacidades de recordar vivencias y de asociar estímulos distintos a esas vivencias.

  2. A esa primera condición se agrega una segunda: necesito expresar esa experiencia a través del lenguaje, de manera que me comprendan (algo, no todo, porque todo es imposible). Y tengo que decirlo de manera que mis expresiones sean “propias de mí”, es decir, que sean originales. Y eso se consigue después de oír y leer otras expresiones sobre el mismo tema, porque las palabras y las oraciones que escojo pueden parecerse o diferenciarse de mis lecturas, pero el resultado final es mi elección. Aquí interviene la idea del estilo: el estilo es la elección lingüística que hago, referida a mis posibilidades y a las lecturas conocidas. Poco a poco voy encontrando mi estilo.

Si unimos estas dos condiciones, que deben darse a través de estrategias distintas pero convergentes, el estudiante se sentirá con la seguridad de elaborar una creación literaria. Y nosotros también, creo yo.

Software para escribir o redactar

TodoNo es lo mismo escribir que redactar. Lo primero es un acto libre de fijación de las ideas es una forma objetiva, lo segundo es una adecuación de las ideas a otras mentes a través de la escritura.

Un diario personal no se redacta, un artículo peridístico sí. Una carta personal se escribe, pero hay que redactar apropiadamente una carta de negocios. Estos son los hechos.

Diario y carta personal son textos que no van a ser juzgados y entendidos públicamente, más bien van a ser comprendidos. Quien los lee no le pide al emisor que se lo ponga fácil, va a querer inmediatez, sinceridad, autenticidad. Es real una carta manuscrita, nunca se me ha ocurrido [no sé si sea factible] enviar una carta impresa a un amigo. La máquina de escribir o la impresora-procesador de textos computadorizado despersonalizan, y la carta es una conversación dilatada entre dos amigos. Siempre que no sea de negocios. De un diario no hay que decir: es la summa personal, íntima. Para asegurarse que lo sea lo escondemos, lo mimetizamos, lo guardamos en el disco duro de la computadora con una palabra clave [password]. No importa en qué se materialice nuestra intimidad, pero el texto “diario” sólo debe ser visto y entendido por el autor. No es necesario ponerle cuidado en que se le entienda: hay diarios indescifrables, costosamente comprensibles. En eso radica la individualidad -la densidad de lo personal-, es la difultad real de conocer al otro [ser humano].

Conclusión: escribir es el acto expresivo, redactar es el acto comunicativo. Se les puede separar relativamente.

Lea el resto del artículo >>> Software para escribir o redactar

Tiempo significativo y TIC

81540037_8b8af7f3f1.jpgPodemos emplear el “Power Point” para todo, pero ¿vale la pena? Al principio es fácil ir escribiendo en cada cajita, haciendo que el texto haga acrobacias, metiendo imágenes que nos gustan. Luego queremos hacer una actividad que no se vea como una hora de televisión sin comerciales, es decir, una actividad donde el estudiante puede saltar a distintos puntos y no seguir una secuencia lineal. Ahí hacemos uso de los enlaces o “hipervínculos”.

Pero también ahí empieza a complicarse nuestro camino. De A a B y de B a C es sólo un clic continuo. De A a C y de C a X, luego de X a M y empieza a dolernos la cabeza. Nos empezamos a demorar más, empezamos a cometer errores, empezamos a crear “story boards” o guiones previamente, lo cual nos toma más tiempo. Empezamos a incorporar a otras personas como apoyo. Al parecer esto significa perfeccionar nuestras habilidades. Pero, creo yo, que hemos empezado un camino riesgoso: nos vamos convirtiendo en expertos informáticos. Nos consumen cada vez más los problemas técnicos: ¿cómo hacer que aparezca por 10 segundos un objeto y luego que vuelva a aparecer cuando se hace clic en un botón? ¿cómo hacer formularios de preguntas-respuesta en el Power Point (ahí empezamos con el Visual Basic para Aplicaciones, como si fuera un excelente lenguaje de programación)?

Es un camino peligroso, a menos que querramos cambiar de profesión. Si lo que queremos es hacer actividades educativas en menos tiempo, no nos compliquemos la vida aprendiendo la profesión de informático. No es bueno para la salud educativa. Los mismos informáticos han creado programas que son mejores herramientas para tareas más específicas. Mejor invertir el tiempo en buscarlas. Por ejemplo, si queremos hacer actividades de ir de un lado a otro, podríamos emplear:

  • a. eXe, creador de actividades. Construye una secuencia lineal de actividades pero con un índice a la izquierda, donde pondremos los títulos sugerentes que permitan al alumno saltar de interés en interés.
  • b. Ardora o CLic, que permiten crear paquetes de actividades-
  • c. Mapas mentales (Freemind) o conceptuales (CMAP Tools o WinEsquema), que permiten crear enlaces presentándolos en una sola pantalla inicial, a la que todas las otras páginas tienen que regresar.

La herramienta que parece más fácil al principio, puede ser la más complicada después, ¿no? Y no sólo allí donde perdemos tiempo.

La tarea esencial del maestro es guiar al estudiante para que pueda pensar por sí mismo. Desde Sócrates siempre ha sido así. Desde que podemos evolucionar, siempre ha sido así. La tarea del estudiante es ir más allá del maestro. ¿En qué tiempo hacemos lo primero si estamos dando una conferencia o exponiendo una presentación con diapositivas (o lo que usamos sin chistar: Power Point)? A lo más me daré cuenta que me escuchan o no me escuchan y luego me enteraré de cuánto quedó en el recipiente estudiantil. ¿En qué tipo de actividades me doy cuenta cómo piensa el estudiante? ¿de dónde saco tiempo para ir uno por uno para aconsejar, alabar, sugerir, promover, etc.? Las TIC permiten que el estudiante se concentre en “producir material educativo que muestre lo que aprende” y permite que el docente vea “los signos y señales de cómo va pensando el estudiante” a través de las modificaciones que hace a lo que produce o a lo que el docente le presenta. Es una forma de pensar tangible. Es pensar ante los otros. Yo veo lo que piensas. A eso llamo yo “ganar tiempo signficativo”. Eso significa que el docente tiene que plantear las actividades y proyectar en qué tipo de modificaciones o cambios de lo que él propone se puede visualizar el pensamiento. La tarea del docente entonces es: “imaginar cómo piensa el estudiante y cómo hacer para que mejore su forma de pensar” (y aquí pensar implica: idea, experiencia, actitud, sentimiento… no es sólo pensar de manera lógica: OJO).

Por eso es que creo que un aprovechamiento de las TIC implica un incremento del TIEMPO SIGNIFICATIVO EN EL TRABAJO EN EL AULA. Y, para los que deseen medir el avance, esto es medible. A que sí.

Gato aprende

No basta alfabetizar

Sucede que la información y el conocimiento son realidades distintas (aunque compartan la misma casa). Sucede que me pregunto sobre la “sociedad de la información” y la “sociedad del conocimiento”. Sobre la “alfabetización informacional” y “la formación integral”. Es la vieja pelea de los extremos, donde, en el fondo, queremos llegar a lo mismo, pero seguimos caminos distintos… y queremos llevar al otro por el más largo para él.

Empiezo por una situación que tiene moraleja historicista. Me contó una profesora sobre una joven de la selva, de una comunidad rural del Perú, que fue a trabajar en su casa, en la ciudad capital, en Lima. Nunca había estado en ciudad alguna. Y no se acostumbraba a la agitación, la algarabía y el barullo de la urbe. La profesora se preocupaba por la joven. Hasta que la joven le dijo: ¿dónde hay por aquí una cabina de internet? Y allí sí se sentía a sus anchas, conversando y conociendo. La joven no duró más de un mes en la ciudad y sólo estaba tranquila comunicándose por internet, porque con ella mantenía contacto con su medio. En vez de desvirtuar su realidad social y cultural, internet la ayudaba a sobrevivir en una realidad que no le gustaba (más allá de si era mejor o no, lo cual no interesa porque no hay absolutos al respecto). “No se sentía bien con la modernidad”, diría alguno, otro diría: “bueno, regresó a sus atavismos”, o bien “aún no evolucionó lo suficiente”. Y a ellos les dará pena la joven. Otros dirán: “queríamos separarla de su cultura ancestral”, “la estábamos forzando a entrar en el mundo caótico post-industrial”, “estamos pervirtiendo la inocencia original de un pueblo auténtico”. El famoso debate entre ilustrados y románticos, entre modernos y tradicionales, entre cualquiera que quiera el cambio permanente frente a quien desee el fresco status quo. En fin, reduccionismos, creo yo.

El asunto no era tan antinómico ni tan intelectual para ella. Era un asunto de “sentirse a gusto” o “de llegar a acostumbrarse” o si quería “hacer el gasto emocional de acomodarse”, es decir, una contabilidad personal de pros y contras. Y eso pasa con las culturas y las sociedades. No es un asunto de principios o de axiomas o de filosofías o ideologías, sino de conveniencias y estabilidad emocional y ganancias y pérdidas. Y ella resolvía el asunto tan bien… usaba la tecnología para seguir disfrutando su realidad. Es lo que llamo “aprovechamiento de la tecnología”, no era una usuaria inconsciente e ingenua como nos imaginamos al campesino o al niño o al adolescente. Antes bien, son usuarios que buscan lo que les conviene. Y por ello sí pueden estar expuestos al engaño, porque es fácil disfrazar como útil lo que no lo es (esto es materia de otro post, si no, no terminaré éste). Pero, la moraleja historicista es ésta: “no hay evolución social igual”, cada sociedad, aunque parte de similares condiciones, podrá saltarse fases que otras sociedades creen indispensables.

Ajá. Como que no es necesario aprender lo que contiene la máquina para manejarla con cierta soltura. O que no es necesario dominar la escritura para comprender lo que es una computadora. No digo que para construirla olvidemos la escritura, eso no creo que sea tan fácil (una sociedad sin escritura puede construir un reactor nuclear, es posible pero es difiícil de imaginar para un ciudadano de una cultura escrita). Simplemente, no es necesario ser un experto o un usuario experto para aprovechar cultural y personalmente los aparatos de la nueva tecnología basada en TIC. Justamente por el desarrollo de la interfaz visual y manual para controlar los aparatos (¿han visto las interfaces de las naves espaciales de las series de ciencia-ficción?: interfaces de colores, de luces, de movimientos, de formas, casi sin letras).

Tecnologia inca, mmm

¿Y qué tiene que ver esto con la oposición entre “sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento”? ¿Por qué he titulado este post con “no basta alfabetizar”? Respondo a lo segundo, primero. Es de Perogrullo que no baste alfabetizar, nunca es suficiente. Pero la idea de que hay que alfabetizar a las personas para que sean ciudadanos del mundo digital es errónea. La alfabetización es equivalente a la lectura de un manual, es llenarse de información a través de la comprensión y manejo de códigos. Incluso si hablamos de una alfabetización contextualizada, que respete la cultura local. El asunto es la base de la “sociedad de la información”: una sociedad que se compone de personas que saben manejar información. Lo importante de esta sociedad de la información es adquirir las destrezas para procesar datos, organizar información, usarla según los requerimientos del contexto. Por ello, es insuficiente. Es una sociedad que hace eficiente el status quo. No es una sociedad preparada para el cambio, como la joven a la que me refería. Porque para adaptar la tecnología primero debo ser conciente de mis valores y ponerlos en juego en los diferentes contextos, exponerlos al contacto con otros valores y elegir de manera conciente. Es decir, darle “sentido a la información en un contexto de valores y de visión de mundo”, es decir, prepararse para una sociedad del conocimiento. No basta alfabetizar, hay que formarse. Eso significa comprender la tecnología como una actividad social, en la que los aparatos pueden ser usados según mis necesidades: las máquinas se crean para satisfacer mis necesidades y si no existe la máquina que las satisface, no debo comprar cualquier otra para aparentar que soy moderno.

Esto es importante para nuestra realidad social actual, para nuestros estudiantes, para la cultura que hemos formado. La “sociedad de la información” no es una meta suficiente para un desarrollo social, porque no implica la conciencia de sus capacidades y actividades. Por otro lado, buscar el “conocimiento” como base de la cohesión y mejoras sociales nos ayuda a ir más allá, la meta de ser individuos plenos en un mundo de millones de millones de individuos que deben vivir juntos.

Comunicacion

Es el mismo paisaje

Es el mismo paisaje urbano y ahora parece un bosque, no el sonido gris de todos los días. Es la luna y algo que brilla en mis neuronas, como si todo estuviera limpio, claro, brillante. El asfalto es el mismo, las calles están allí, iluminadas por el mismo amarillo gaseoso. La gente duerme. Las luces no. El mismo tejer de puntos sobre el mar oscuro. Y es otra la mente que mira. Como si respirase por primera vez, todo está marcado con énfasis. Allá me espera el día. Aquí estoy guardando el futuro.

Luna sobre la calle