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Ficha de trabajo sobre PARÁFRASIS

Distintas

Hay temas que parecen menores, porque no nos asombramos de la complejidad escondida de actividades rutinarias, como decir "con otras palabras". Lo que llamamos "paráfrasis" tiene más de arte y alquimia que de algoritmo y procedimiento. Claro, todos los días alguien me dice, "no te entiendo muy bien, dímelo con otras palabras": al explicar cómo llegar a una dirección, al preparar un alimento, al dar disculpas a la pareja, al tratar de compartir una información. Incluso lo hacemos de manera automática cuando la carita de nuestro interlocutor sufre una distorción típica de arrugado por incomprensión o sorpresa o preocupación. Es una tarea tan común, que es una de las bases de la cultura: la traducción, según concepto de Steiner, en "Después de Babel".

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Y tan asombrosa tarea la aprendemos sigilosamente. Y, probablemente, gastemos mucha saliva en intentar una y otra vez distintas expresiones hasta encontrar una que ilumine la cara de nuestro interlocutor. Lo hacemos, también, de manera poco conciente, como si fuera un asunto de ensayo y error. Quizá así lo aprendimos, cambiando palabras, entonaciones, orden de la oración, registros, etc., sin pensar cómo acoplar lo que llevo en mi cabeza (mi imagen de lo que quiero trasmitir) con la secuencia de palabras (el mensaje) y lo que llega a la cabeza de mi beneficiado (su reconstrucción de los hechos). Como no somos conscientes, en muchas oportunidades, de los distintos roles y perspectivas que se ponen en juego durante el encuentro entre dos (o más) personas que se quieren comunicar, resulta que probamos interruptores, botones, perillas, como si la conversación fuese un asunto de microondas donde quiero calentarme un café y no sale el ícono fácil para ello.

Para comunicarnos, primero hay que tener la claridad de la experiencia a comunicar. Al menos, un poquito de claridad, lo cual significa poder imaginarme de varias maneras lo que voy a comunicar o poder descomponer esa experiencia en partes. Es decir, pensamos sobre la experiencia, no solo la tenemos como una sensación o emoción. En segundo lugar, debemos ser capaces de imaginar cómo es el otro, al que dirigimos nuestra comunicación. Ponernos de alguna manera en su lugar. Esto significa una comprensión de la forma de ser y del tipo de experiencias que suele tener el otro. Si el otro es mi jefe y es abogado y es terco, quizá me pida una detallada y precisa secuencia de palabras, quizá si fuese pintor y obsesivo, son más bien palabras que evocan formas lo que lo ayude a comprender mi mensaje.

Dos personas no ven igual lo mismo. Ni siquiera dos ingenieros ante el mismo plano, suponiendo que comparten todos los estándares y regulaciones técnicas. Solo una cuestioncita, mira abajo:

YO

|———————————|

| A                              |

|                              B |

|———————————| TÚ

 

Si te digo, "coge la letra más cercana", YO cogeré A y Tú cogerás B. Si digo "coge la letra más cercana a mí", cogeremos la misma letra, quizá. Porque si TÚ eres analfabeto, me mirarás con "esa" carita. Y así podremos seguir.

En fin, la paráfrasis es una tarea asombrosa, que hemos cumplido adecuadamente hasta hoy, pero que nos demanda mucho esfuerzo y conflictos, también. Quizá esta ficha sirva para trabajar sobre el tema, en especial con nuestros estudiantes, que son muy insistentes cuando no toman en cuentra SU punto de vista, pero suelen poco comprensivos del OTRO punto de vista.

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DE LA FOTO: AtribuciónNo comercialCompartir bajo la misma licencia Algunos derechos reservados por Shokichka

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