Los temas del blog

Educacion como descubrimiento

Para actuar necesitamos creencias, para actuar en una misma dirección necesitamos… ¿una misma creencia? No creo. Creo que sólo bastaría comunicarnos con éxito. Pero no es fácil. Queremos cambiar la situación de la educación (en el Perú, en España, en muchos sitios). Primero parece indispensable ponernos de acuerdo sobre lo que llamamos “educación”. En el blog “Edukamus” encuentro una reflexión:

“Resulta interesante y, a la vez es señal de preocupación, que coexistan tantas definiciones de educacion. Por ejemplo, esta dice que “la educación es un proceso de aprendizaje y enseñanza que se desarrolla a lo largo de toda la vida y que contribuye a la formación integral de las personas, al pleno desarrollo de sus potencialidades, a la creación de cultura, y al desarrollo de la familia y de la comunidad nacional, latinoamericana y mundial.” Podrían decir de dónde la hemos tomado? Pareciera que a partir de ella, hasta podríamos resolver -desde aquí- muchos problemas en el mundo.

Otra, sostiene que la educación es “el proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar”.

Y una tercera plantea que la educación es “proceso por el cual se inculcan en la persona los conocimientos y valores que le resultaran imprescindibles para su vida social, por tratarse de normas y saberes que forman parte del bagaje cultural del colectivo en que vive”.


Creo que la primera es excesiva (y no muy precisa: ¿qué significa “contribuye a la formación integral”?), la segunda restrictiva (no existe la intencionalidad en ese proceso, es la simple constatación de lo que pasa, y además es, hasta cierto punto, contradictoria: la transmisión entre dos ¿personas, entes, máquinas? no es bi-direccional, si es bi-direccional, entonces son dos procesos, creo), y la tercera definición es “dictatorial”: “inculcar en la persona” es como decir “imprimir, tatuar, marcar a fuego”.

Prefiero simplemente una definición muy antigua: la educación es el alumbramiento del yo (y el maestro es el partero, ¿no?, sea quien sea el que funge de partero). Educar no significa “conducir” (aunque así sea etimológicamente), más es “ayudar a descubrir”, aunque lo que se descubra no sea del agrado del maestro.

¿Cuál definición elegir? Quizá en el siglo XX me hubiera decidido por una definición “fundamentalista”, es decir, basandome en principios aceptados (¿consensuados?, ¿admitidos?, ¿recibidos?). Hoy, creo que se debe optar por la definición más útil y que nos abra la mayor cantidad de posibilidades, que nos ponga menos restricciones, que nos lleve a una concertación de capacidades posibles. Es decir, optaría por una definición “por sus consecuencias”. Y ésa creo que es la última, la socrática, la educación como descubrimiento.

Eres bienvenido a compartir...

Leave a Reply

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>