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Software educativo y capacidades

¿Cómo aprovechar un software educativo? ¿por qué no encuentro software educativo? ¿existe el software educativo? ¿cualquier software puede ser educativo si lo uso para educar? Estas y otras interrogantes se me vienen a la mente cuando me interesa que mis estudiantes aprovechen las computadoras más allá de los procesadores de texto y los presentadores de diapositivas. Ya sé que lo que viene en la computadora adquirida me va a servir. Lo que me preocupa es “¿hay algún software que me asegure un mejor aprendizaje de mis estudiantes y no sea complicado para usar (y que no sea caro, sí, que no lo sea)?”.


El mundo de lo conocido respecto del software educativo se divide en dos hemisferios: los recursos multimedia, interactivos, que se refieren a temas en particular (contenidos específicos de nuestro curriculum como la célula, las inecuaciones, el sistema solar, etc.) y el software útil para todo, como el mencionado procesador de texto y sus amigos. Los primeros existen en abundancia, pero sería difícil usarlos para las capacidades que no se incluyan en su temática e imposible tenerlos en número suficiente para todas las áreas curriculares (a menos que tengamos suficiente dinero Y conozcamos todos los recursos disponibles). Los segundos, el software útil, no está hecho para reforzar o desarrollar capacidades sino para cumplir una función, a veces tan específica que también resulta difícil encontrar curriculum para ellos. Claro que algunas de esas funciones son tan básicas y generales, que también involucran actividades que la escuela propone y capacidades que deben ser desarrolladas. Por ejemplo, el procesador de texto es una herramienta compleja que permite profundizar en la redacción y proporciona “tools” para cada uno de sus componentes: esquematizar, transcribir ideas, enfatizar, corregir texto, ordenar texto, etc. Lo mismo sucede con el presentador de diapositivas o la hoja de cálculo. Son útiles que nos permiten desarrollar las capacidades si los usamos adecuadamente, sí, pero NO están hechos para que nos AYUDEN a desarrollarlas.

Así, parece que estamos en un dilema. Los recursos multimedia me sirven pero no me alcanzan (para todo lo que necesito) y el software útil me alcanza pero no me sirve (para aprender, claro). ¿Entonces?

Existen capacidades fundamentales que son transversales en el curriculum, en general. Por ejemplo, el pensamiento crítico, el pensamiento creativo, la resolución de problemas, la toma de decisiones. Digamos que son componentes básicos de una mente que aprende. Si, además, necesitamos que se aprenda a aprender, entonces, necesitamos actividades transversales que nos permitan desarrollar esas capacidades fundamentales de manera constante en toda la variedad de contenidos del curriculum, es decir, actividades que sirvan como meta-estrategias, porque son actividades que implican la meta-cognición. Postulemos las siguientes: la investigación, el trabajo en equipo (no el trabajo grupal) y la producción de material educativo. Cada una de ellas implica, en mayor o menor medida, las cuatro capacidades fundamentales propuestas. Cada una de ellas, a su vez, puede desarrollarse en cualquier área del curriculum (claro que investigar en historia tiene un paisaje distinto a la investigación en religión, pero aquí nos interesa fijar patrones comunes, por lo que obviaré por el momento esto).

Así, creo yo, articulamos las capacidades fundamentales a través de actividades transversales como meta-estrategias. Si queremos aprovechar los software existentes, de aquí es de donde debemos partir, de considerar la búsqueda de software que, al mismo tiempo, sean específicamente educativos porque se diseñan para desarrollar capacidades, y sean genéricos, porque puedan usarse en todas las áreas curriculares. A esto es lo que llamo “software educativo” propiamente dicho. Existe software para desarrollar capacidades que son componentes de cada actividad transversal o meta-estrategia, así, por ejemplo:

  • La investigación:

Recopilación razonada de información: a través de criterios de búsqueda (buscadores en línea -ya sabemos cuáles, ¿no?, buscadores en disco duro -Copernic Desktop Search, Google Desktop Search-), a través del desarrollo de fichas electrónicas (Co-citer o Scrapbook -extensión de Firefox)

Organización o presentación de la información, como los mapas conceptuales (CMAP Tools) o mapas mentales (FreeMind o WinEsquema), o diagramas (Dia)

  • El trabajo en equipo:

Planificación (a través de agendas electrónicas, en un nivel básico, como ePIM, o de administradores de proyectos, como Gantt Project o similares)

Comunicación (no sólo por correo electrónico, sino de un uso educativamente orientado a proyectos de la mensajería en línea, donde cada conversación se refiere a tareas y su coordinación, discusión, acuerdos y fechas).

  • La producción de material educativo:

al servicio de la presentación de los resultados de procesos en el aula, como el final de una investigación, el cronograma de un proyecto colaborativo, los esquemas o la red semántica de las ideas propuestas, los ejercicios o los juegos que nos ayudan a entender mejor un tema, etc. Esto se hace con herramientas específicas, donde se puede observar niveles de calidad del producto y permite evaluar de manera específica dicho incremento, por ejemplo, los paquetes que produce el Clic, el JCLic, Ardora, o el Edilim, la secuencia que produce el software eXe (que los exporta como sitio web), lo que se procesa como imagen o dibujo a través de graficadores (como Inkscape, como GIMP y similares), etc. En cada uno de ellos se pueden observar los tres componentes de la calidad de un material educativo con TIC: lo pedagógico (las capacidades a desarrollar) , lo informático (la forma de presentar los contenidos y la interacción) y lo comunicativo (la correspondencia entre los componentes y el contexto y usuarios como personas).

Podremos entender un software como educativo cuando está construido para que refuerce el aprendizaje de la actividad a la que se dedica, no sólo cuando la actividad es pedagógicamente relevante según el curriculum, sino también cuando sea simplemente útil para la vida. Por eso, los procesadores de texto no son especialmente educativos, excepto cuando apoyan el desarrollo de la redacción, no sólo cuando te dan herramientas para desarrollarla. En este sentido, un procesador de texto que permite que “redacten” al mismo tiempo o compartan la redacción de un texto varios estudiantes ayuda al desarrollo de la capacidad, porque lo que hace es presentar en un medio virtual una estrategia de aprendiaje.

¿Cree usted que respondí a las preguntas iniciales?:

  • ¿Cómo aprovechar un software educativo?
  • ¿por qué no encuentro software educativo?
  • ¿existe el software educativo?
  • ¿cualquier software puede ser educativo si lo uso para educar?

Si cree que no, hagámelo saber, porque no quiero vivir engañado. Usted es mi amigo, ¿no? Critíqueme, pues. Y si no lo, pues con más razón, hágame la vida imposible, que se lo agradeceré (excepto si “jaquea” mi blog, claro).

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1 comentario sobre Software educativo y capacidades

  • Gaspar Huamán

    Muy interesante y práctico su aporte sobre el software educativo, pero tal vez seria mejor aun si introduce algunos esquemas… y sea aun más explícito.

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