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NATURALEZA Y CONSTRUCCIÓN DE LOS ENTORNOS VIRTUALES

A piece of magritteLeo un libro e imagino un mundo. El libro empaqueta los elementos básicos que me permiten desarrollar un panorama completo. Es lo que la Gestalt enuncia como “cierre”: el libro solo me proporciona algunos elementos, a partir de los cuales genero un entorno, cuyos detalles son míos, pero cuyas estructuras básicas están dadas en él. El libro es una tecnología de construcción de entornos virtuales. Solo que ese entorno será “interno”, es decir, no es tangible para los otros. El mundo físico, el entorno tangible que compartimos con los otros, si bien no es una tecnología (suponemos), creemos que tiene principios estructurales, que llamamos “leyes”: físicas, químicas, biológicas, etc. según el aspecto o nivel que queramos observar o enfocar. Los principios constructivos en el mundo físico se corresponden con otros principios constructivos en cualquier entorno virtual, principios que permiten generarlo.

Ahora, entre el entorno virtual interno propuesto por el libro (y de otras muchas otras formas, como la música) y entornos virtuales tangibles o compartibles (como éste en que percibimos esto, si es una pantalla o es un audio) hay una diferencia de principios constructivos.

  • En primer lugar, los entornos virtuales tangibles o compartibles son una construcción simbólica que recombina elementos que podemos percibir pero que no cumplen la misma función que en el mundo físico. En este caso, en este instante en que esto es leído, usted percibe imágenes de distinto tipo y, probablemente, eso se acompaña de algunos objetos virtuales en movimiento, como el cursor o el desplazamiento (o scroll), que funcionan como marcadores tangibles del proceso de lectura. Podríamos entenderlos como una proyección superpuesta sobre el mundo físico. Requieren ser interpretados, no como objetos del mundo físico sino como “señales” de diversas acciones posibles en el entorno virtual. En un entorno virtual tangible y compartible como éste, sus objetos no son manipulables del mismo modo que en el mundo físico ni se espera que tengan efectos similares, aunque sean similares en su percepción (visual, generalmente). Entonces, no son una proyección del entorno físico en este entorno virtual, sino una proyección de procesos o actividades delimitadas de cierto modo, según las intenciones de quienes construyen dicho entorno.
  • En segundo lugar, en cada entorno podemos abstraer componentes o zonas o divisiones, que separan sus diversas actividades o procesos. En el mundo físico, las paredes y el techo de una casa generan un espacio acotado, que es distinto de aquello que está fuera de todos ellos. ¿Qué elementos cumplen la misma función en los entornos virtuales tangibles? Por ejemplo, un celular, un proyector, un caso de realidad virtual, una pantalla, un radio, un televisor, es decir, lo que llamamos “dispositivos”, los cuales proyectan en nuestras percepciones una serie de imágenes o sonidos que interpretamos como “mundo”.

p111412574Vamos un poco más allá. El entorno es donde actuamos de algún modo, realizamos actividades o conseguimos resultados, sea el del libro o el físico u otros, y no se puede existir fuera de algún entorno (suponemos). Por lo tanto, en el entorno no solo existen los “muebles” o “el paisaje” sino nuestra presencia y nuestras acciones, es decir, agentes definidos (o actantes, lo que actúa). Para que una proyección o una representación (la primera es el principio constructivo en entornos virtuales tangibles y la segunda de los entornos virtuales internos) se configuren como entornos y se produzca el “cierre” de la Gestalt, se requiere identificar la actuación y distinguir agentes / actantes del resto del entorno.

  • En un libro de ficción (digamos una novela o un poema), esa identificación o distinción es lo que se llama “inmersión” y consiste en identificarnos con alguno de los elementos de ese mundo (sea por imitación o por contraste). Debido a que eso que llamamos “libro de ficción” nos presenta un “espacio virtual” acotado por sucesos específicos, la libertad de acción del agente / actantes es limitada a cierto espectro.
  • En los entornos virtuales tangibles como el televisor o la radio, también la libertad de acción está restringida, por ejemplo, seleccionar distintos “espacios virtuales”. En otros, como el celular, están creados para generar nuevos espacios virtuales y nuevos “episodios” de actuación, nuevas actividades. En este sentido, este tipo de entornos virtuales tangibles, que son interactivos y constructivos, se acercan a lo que se puede hacer en el entorno físico. Digamos que se puede vivir en ellos de un modo similar al del entorno físico.

Así, la actuación en los entornos virtuales tangibles o compartibles tiene formas distintas que en otros entornos. Esto supone que también tiene efectos distintos en quienes actúan en ellos. En un día común, solemos saltar de un entorno a otro. Es lo que sucede cuando estamos almorzando con un amigo y conversamos, en cierto momento, dejamos de conversar y miramos el celular, tecleamos algo, sonreímos, y volvemos a conversar. Ciertamente, hay muchos casos en que se almuerza mientras se mira el celular: estamos en dos entornos simultáneamente, pero solo actuamos realmente en uno de ellos, en el entorno virtual. Probablemente, las opciones del entorno físico son limitadas y vivimos lo que alcanzamos; en cambio, en el entorno virtual compartido tenemos no solo más opciones vitales, sino también podemos crear algunas a nuestra medida y encontrar personas que las compartan. Creo que en eso radica la atracción de este entorno, como ya lo había saboreado Don Quijote, Madame Bovary y otros colegas más.

EscherianSupongo que debemos explorar este tipo de entornos, no solo participando en actividades dentro de espacios virtuales propuestos por otros, sino debemos aprender a construirlos o, al menos, a modificarlos. Por eso se menciona que la programación es básica en este entorno, porque posibilita generar espacios y jugar con otros principios constructivos. Programar nos da libertad, la misma libertad que en el mundo físico tenemos con los derechos de expresión y de autodeterminación. Entiendo programar en un sentido amplio, no solo como codificación en un lenguaje de programación, sino también en toda forma de personalización de mi entorno virtual, en la libertad de configuración. Para experimentar con ello más plenamente, se pueden emplear software de construcción de mundos virtuales, como Open Simulator o participar en juegos como Portal. A diferencia de los entornos virtuales comunes que se nos proponen en los sistemas operativos de celulares y computadoras, que tratan de emular el mundo físico, en ese tipo de software se pueden cambiar los principios constructivos y generar mundos que no se corresponden con nuestras percepciones diarias.

No podemos vivir solo en un entorno, dice nuestra conciencia, nuestra naturaleza humana. Somos exploradores y creadores. No solo jugamos cuando niños, también seguimos jugando al crecer cuando organizamos nuestra vida para encontrar la máxima diversidad o las mejores oportunidades de sentir y conocer. Jugar es realizar actividades que dan placer en sí mismas, no por el hecho de una promesa o un resultado final, sino porque el hacerlas nos ofrece posibilidades de ir más allá, sorpresas y sospechas. Por ello, creo, nos planteamos otros entornos, que se complementan entre sí. Porque así podemos imaginar y compartir posibilidades que nos ayuden a mejorar el mundo en que respiramos y que compartimos con todos los seres vivos del planeta. O por lo menos, es lo que creo.

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