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ENTRE LO ESPIRITUAL Y LO TRASCENDENTE

Like we're holding onto something that's invisible thereNo creo que seamos la especie definitiva. No estamos predestinados ni elegidos. Para serlo, debería acontecer que la divinidad que nos ha creado, resulta, por casualidad o coincidencia, siendo víctima de nuestra forma de ser, es decir, tiene libre albedrío o conciencia o intenciones. Viendo que el universo, hasta donde alcanzan nuestras nociones y exploraciones, cambia constantemente (aunque parezca fijo porque vivimos poco), no creo que nuestro creador arroje una excepción y seamos una especie inmutable. Claro que para algunos, convenientemente, sus designios son inescrutables. Bueno, no tanto, porque otros han podido escrutar que son inescrutables, en vez de llegar a la conclusión, menos aparatosa, que son indefinibles y no importa lo que creamos sobre ellos.

Tengo una tendencia a creer en la existencia de algo distinto a lo que soy o pienso, es decir, supongo que mi existencia no es la medida de lo existente. Pero eso no me autoriza a imponer lo que creo que es lo que no sé. Puedo especular, pero debo decir que es una extensión de mi imaginación, no una regla de vida. Creo que esto puede aplicarse a mis congéneres. Pero no todos lo acatan, ni tendrían por qué, dado que es una suposición. Solo que si no hacemos esto sino lo contrario, todos entraríamos en guerra porque afirmaría que lo que imagino que es verdad, es la verdad. Mi sentido de trascendencia no me autoriza a entronizar lo que espero. Solo a desearlo y actuar en la medida que no dañe a los demás.
Si mi sentido de trascendencia supone otras dimensiones de existencia, estoy postulando “espiritualidad”, es decir, otra forma de vida, que tengo que describir, comprender, analizar. Si hay que llegar a ella, mi creencia es que debe ser por insuficiencia de hipótesis o teorías anteriores, no debe ser un principio, sino otra teoría.

Invisible handMe ilusiono al pensar en que no voy a desaparecer. Veo una piedra que es destrozada por máquinas y molida a tal punto que no existe traza de su existencia. De la piedra original, el rastro es casi imposible de seguir. Creo que no pasa lo mismo con los humanos. Al menos, así lo espero, pero si pienso en ello, también nos sucede lo de la piedra. Se perderá nuestro rastro individual. Solo quedará un infinitesimal cambio como resultado de nuestra existencia después de mucho tiempo. En unos, el cambio resultante es mucho más notorio, pero se perderá igual. Igual pasaría si accedemos a otra dimensión de existencia, a menos que creamos en la infinitud temporal, en la que parece que permaneceremos en una especie de suspensión. No creo que sea útil ahora imaginar cómo sería eso. Siempre incluiremos negaciones de nuestras condiciones actuales para darle forma, así que no estamos llegando a describirlo mejor, sino que describimos nuestras ansias. O bien, tendríamos que suponer que desde esa dimensión se pueden comunicar con ésta (recordemos Flatland –aquí Carl Sagan explicando las dimensiones– y el episodio 9 de la temporada 8 del Doctor Who, aquí el argumento).

Hay otra cuestión que sonará rara y que parte de lo mismo. Un griego mencionó hace tiempo que los caballos harían dioses con forma equina. Si los animales pudiesen comunicarse con nosotros y viceversa, nos ayudarían a iluminar otras nociones de divinidad. Es que algunos piensan que tengo que pensar como humano para entender a la divinidad. Esto solo sería cierto si suponemos que “nos hizo a su imagen y semejanza” (que implica que la divinidad es como los humanos). Pero si supongo que la divinidad no tiene que parecerse o ser imaginada por conceptos humanos, puede ser que una máquina o un animal pueda imaginarla o conceptuarla. Yo supongo (hasta puedo decir que creo) que seguiremos evolucionando para compartir el mundo con máquinas conscientes y animales racionales, que propongan su concepcion de divinidad. Quizá estas nuevas concepciones de la divinidad nos ayuden a dar forma a esa espiritualidad, entendida como una dimensión más de la vida humana. Creo en que así será. Así como imaginamos seres creados por el hombre que terminaron siendo repudiados por él (como el Golem), también nos da pautas para mejorar nuestra humanidad (y pienso en los robots de Asimov y las tres leyes de la robótica).

De estos modos, el impulso humano de la trascendencia nos lleva a la espiritualidad ayudado por animales y robots. Justo lo que algunos espiritualistas niegan. Y yo creo que toda ampliación de la conciencia en otros cuerpos y organismos, sin asociarla por necesidad a uno en específico, es más espiritual. Amar sin asociarlo a un solo tipo de cuerpo es amar lo que distingue al otro ser, a su individualidad, su esencia. Eso entiendo por espiritual, que es muy difícil y requiere mucha imaginación y voluntad. Pero no imposible.

Dirigiendo una orquesta invisible para un público invisible

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