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Educación, TIC y naturaleza humana

307359360 faf9cdbb0b oMe interesa ubicar dónde puedo apreciar el efecto de las TIC en la educación. Me viene una idea a la cabeza: ampliación, extensión, profundización.

Hay algunos supuestos que tambien me vienen a la cabeza. Creo que la educación no cambiará como proceso social y cultural hasta que la naturaleza humana (sea lo que sea ella) cambie. Esto es discutible en la medida que exista o no eso que llamamos “naturaleza humana”, pero eso es un debate de fondo que puede zanjarse de manera ad-hoc suponiendo que llamamos “naturaleza humana” a la terquedad de la especie en sobrevivir. Al menos eso lo podemos ver: somos la misma especie que hace algunos miles de años (quizá, pero también nos metemos en otro debate, biológico esta vez). En fin, algo de estabilidad tenemos, y algo nos permite reconocernos tan similares que nos autoriza a reunirnos, formar vínculos, tener descendencia. Quizá esa necesidad nos haya formado como especie, antes que nuestra similaridad esencial. Quizá. En fin, de nuevo, supongamos que la educación es la forma de preparar un nuevo grupo de la misma especie, para perpetuarla.

Por otro lado, hemos cambiado mucho, también. Aunque hacemos comida, hacemos herramientas, hacemos viviendas, hacemos cubrimiento de nuestra piel, la forma de hacerlo nos ha pedido cambiar. Si ponemos el entorno inicial (el primero que podamos rastrear) del humano (del que llamamos humano) junto al entorno urbano en que vivimos muchos, cualquiera de los habitantes de uno no sobreviviría en el otro, aunque algunos elegidos quizá lo harían. Las capacidades, habilidades y destrezas que es necesario formar en mi descendencia no son equivalentes a las que mi antepasado primigenio debió formar en la suya. Y son muy distintas, quizá. Quizá irreductibles, es decir, un porcentaje muy bajo con unas u otras sobreviviría en el entorno del otro. Eso significa que los medios o estrategias para transferir capacidades, conocimientos y experiencias deben, posiblemente, haber variado mucho. Es decir, la educación ha cambiado.

Claro, si entendemos la educación como la herencia de la conciencia del hombre, como la función social de transferencia del acervo de supervivencia, como el pulimiento de los descendientes para vivir en un mundo con situaciones problemáticas conocidas. Es una función del grupo en el tiempo. ¿Será que la función es inalterable, pero que la forma es distinta? Como la erosión, que es la misma, sea del agua o del aire, y sea sobre arenisca o sobre granito, solo que varía el resultado, la velocidad, la forma en que se efectúa. Quizá. Esto supone que existe una relación permanente entre dos cuerpos que se deslizan entre sí, en la medida que son materia ambos, materia de distinta densidad y otras características.

Entonces, dos supuestos que se encuentran: siempre ha existido educación, no siempre lo que llamamos educación es lo mismo que antes. El cambio, en mi opinión, no altera lo fundamental de la educación. Pero para otro podría ser fundamental. Lo que creo que ha cambiado es el conjunto o núcleo de capacidades que requerimos “transmitir”, y esto exige variar el modo en que se consiguen activar en el descendiente. Además, esto supone que no es el padre o madre el que puede ser eficaz en esa transmisión. Nos exige, como sociedad, trasladar la responsabilidad a un grupo especializado, pero mientras más especializado, corre el peligro de aislarse de la esencia del cambio social y mantener una trasmisión “no actualizada”. Así, lo que era un asunto espontáneo y personal al principio, ahora es “prefabricado” y generalmente no-personal. Y, para algunos, como sucede esto, la educación no es la misma: se ha perdido su idea central, que era la formación específica y vívida de nuestros herederos. Ahora se hereda la casa, sus utensilios, no la fuerza que la construyó ni la mente que la podía idear. Y no se puede volver a construir algo tan noble.

VIOLIN

Parece que no hay remedio y debo reconocer que la educación es hoy una actividad de “recolocación” y no de herencia y formación: ¿cómo puede el educador actual compararse, en tiempo, dedicación, deseo a quiénes podían dedicarse a esculpir (en el sentido de Miguel Ángel, claro) antes? ¿cómo podemos recuperar o continuar con esa finalidad esencial sin descuidar las prisas y capacidades y conocimientos exigidos por un mundo acelerado? De nuevo creo que esa es la cualidad intrínseca del educador, del maestro: saber adaptarse a sus estudiantes para encontrar una veta que se mueve constantemente. El verdadero maestro no vive en el fondo de su saber, sino escuchando el corazón de la gente. Rescata y descubre, con las mismas causas del cambio social, lo que permanece y dura: la capacidad de la evolución que tenemos como especie, la evolución conciente que somos. Emplea ahora las tecnologías para ampliar, extender, profundizar su búsqueda del yo interior de cada estudiante. Para ayudar a mirar con detalle y de manera panorámica a sus estudiantes. Donde consigue hacer surgir la individualidad, la autoconciencia, con la intervención necesaria en ese momento y con esas personas, allí podremos ver el efecto de las TIC.

¿Algo concreto, por favor? ¿algo menos poético? Veamos. Necesito distinguir las formas de reaccionar ante una idea. Las sutiles distinciones entre dos expresiones parecidas, por ejemplo: “vi que venía con una decisión inquebrantable” y “supe que venía con una decisión inquebrantable”, y eso repetido por 50, 100, 140 estudiantes. Tendría que leer cada texto, sopesar las palabras, quizá conversar con cada uno. Puedo empezar haciendo una estadística de frecuencia de aparición y armar una red léxica, también, con un software determinado (digamos, TextStat). Eso es el inicio de las sugerencias, está en mi experiencia juzgar pertinencias en la red léxica y en las correlaciones. Desde allí ya he ganado TIEMPO. Eso es un indicio del efecto de las TIC. Una extensión de la mente para procesar información. Igual que la escritura, igual que la imprenta (que lo diga Mc Luhan, no yo). He creado una herramienta que me modifica (porque debo adquirir nuevas habilidades para explotarla a fondo), pero que me profundiza (porque obtengo un conocimiento mayor, más amplio y más detallado). Como diría Adorno, aunque en otro contexto, me alejo para acercarme: “en la más profunda lejanía, se encuentra la cercanía”.

Eso es válido para la matemática, para la historia, para la ciencia, para la religión, para… mucho. El efecto de las TIC está en hacer lo mismo que siempre, pero llevarnos a un nuevo punto de partida.

come fly with me3


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