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Preguntas confusas que aclaran

Leía en un blog educativo una extraña pregunta, enrevesada, pregunta que pedía ser descifrada:” ¿Requiere la Educación Virtual y a Distancia de más o menos tiempo que la Educación Convencional?” Tengamos cuidado con este tipo de preguntas. Si se hacen inconcientemente, demuestran una gran confusión mental. Lo cual va en contra de una pedagogía de la pregunta (tema que espero tratar pronto).
Para decirlo bonachonamente, la pregunta es traviesa. Primero, parece que coloca “Educación virtual” y “Educación a distancia” como equivalentes o como sinónimos, lo que no es cierto (algo dije antes sobre esto en UNO y DOS). Son dos modos educativos que tienen una intersección pero se basan en dos dimensiones distintas de la situación educativa. La educación virtual se basa en las interacciones entre docente, alumno y material educativo, en tanto que alguno de ellos o todos son representados por un objeto: el docente puede ser un correo, un chat, una nota, etc. o el alumno puede serlo también, o bien el material educativo no es un libro sino su representación digital: un libro electrónico, o, incluso, todo en la sesión de aprendizaje se reemplaza por sus representaciones, es un “aula virtual”. En cambio, para que exista “educación a distancia” debe existir una “distancia” entre docente y alumno, que puede ser geográfica o temporal, pero que no necesariamente se encuentran representados por aquello que los comunica: puede existir a través del teléfono o la videoconferencia (que, en alguna medida, son virtuales, pero apenas).
Ahora, también la pregunta es traviesa en otro aspecto: ¿a qué tiempo se refiere? Al del docente que prepara la clase, al estudiante que la asume, a la institución que la imparte… son varias posibilidades. Además, el tiempo es inversamente proporcional, en educación, a la suma de capacidad y empeño, generalmente. Si aplicamos esto a cualquier tipo de educación, se consigue hacer equivalente una con otra. ¿Cuesta más trabajo una que otra? Si no manejo los códigos adecuados, también se me haría difícil una u otra. Lo que se pregunta, en el fondo, es: “¿para qué situaciones educativas es recomendable una u otra?”. Pero, aunque es lo que parece preguntar, es otra pregunta, y ésta no es la respuesta.
Otro sí digo: ¿qué significa “educación convencional“? En principio, lo mismo que “tradicional”, pero aquí es resaltado el aspecto de “no-innovación” o “costumbre” de una forma de educar. Pero, digo yo, todo se convierte en “convencional” cuando ya no es sorpresa. Utilizar la televisión para educar, en muchos sitios, es sumamente convencional. Y en otros también usar la computadora, cuando el estudiante ya sabe qye va a repetir el mismo jueguito o el mismo tipo de actividad, cuando el estudiante no HACE, sino que MIRA. Entonces, en contra de lo que supone la pregunta, no es el medio el que hace convencional a una educación sino la metodología y la actitud del educador. No echemos culpas en quien no se puede defender, no es culpa de la pizarra o del libro, sino de quien no los usa de manera adaptativa a los cambios de los estudiantes.
Bueno, va todo lo que esa pregunta confusa me sacó del “caletre”. A veces, de las manchas emerge la forma.
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