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Cantidad de computadoras por aula

Para integrar las TIC en el aula necesito tenerlas allí. Para un país o una institución que no cuenta con recursos económicos suficientes, ¿cómo determino qué TIC (por ejemplo, internet, redes locales) y cuántos artefactos TIC (por ejemplo, computadoras) serían lo óptimo para la educación?

Algunos dicen que puedo utilizar una razón o ratio de 2 estudiantes por 1 computadora, otros dicente que lo óptimo entre lo mejor y lo posible es una ratio de 5 estudiantes por computadora, otros agregan que es imprescindible tener internet en el aula, también se dice que lo mejor es tener un aula exclusivamente para concentrar las TIC. Todo esto se examina sin examinar los presupuestos conceptuales y las implicaciones pedagógicas.

La primera pregunta es: ¿qué es lo mejor que pueden hacer las TIC por la educación? Lo que hacen, por definición, es mejorar los procesos de INFORMACIÓN y COMUNICACIÓN. Lo mejor que hacen es informar más rápido y más claramente y permitir comunicarnos más rápido, más lejos y con una fidelidad mayor (fidelidad respecto de la comunicación cara a cara, que se supone que es la mejor). Y, adicionalmente, suculentamente, cada proceso de información y comunicación realizado implica productos que “empaquetan” el proceso: todo se registra, todo proceso es AL MISMO TIEMPO producto. Es decir, todo proceso de información y comunicación es también un proceso de producción.

Una segunda pregunta es: ¿qué deben aprender los estudiantes en la escuela en la actualidad? Supongo que aquello que los haga mejores ciudadanos, es decir, aquello que les permita actuar en la sociedad para mejorar la condición humana de manera equitativa, o, dicho con otras palabras, ser mejor como persona y como miembro de un grupo. Tal vez eso signifique que se conozca a sí mismo mejor, sepa qué puede aportar, sienta lo que le falta y lo que disfruta.

Entonces, surge la tercera pregunta: ¿cómo ayudan los procesos de información y comunicación al descubrimiento y fortalecimiento de una persona en sí misma y respecto de su grupo? Partamos de una aseveración: “tener más información no significa estar mejor informado”. Es decir, lo que importa no es la velocidad, ni la cantidad de información, sino la adecuación de esa información a una necesidad o situación que la requiera, para que el ser humano inmerso en ella se sienta mejor o solucione un problema. En otras palabras, la verdadera ayuda es cuando esos procesos son precisos, específicos, exactos para una situación determinada. Cuando son herramientas o extensiones que permiten relacionar con mayor facilidad una información con una situación de tal manera que tenga un mejor resultado, o que permitan encontrar una forma de cooperación entre los participantes que los acerque a una certidumbre.

Y la cuarta pregunta viene: ¿cómo esta ayuda me permite encontrar los criterios para determinar la mejor implementación de TIC? Creo que hay que acercarse a las situaciones reales en las aulas para responder a ello. Planteamos lo siguiente:

  • Caso a. Hay escuelas que tienen un aula sola, donde conviven grupos de estudiantes que pertenecen a distintos grados y niveles, es decir, existen varios grupos de estudiantes de diversas edades en un solo ambiente.
  • Caso b. Hay escuelas que tienen un aula para cada grado y que cada aula tiene menos de 25 o 30 estudiantes. Es decir, en esas aulas se puede trabajar en grupos de cuatro a cinco estudiantes y no suelen ser más de 6 grupos por aula.
  • Caso c. Hay escuelas que tienen un aula para cada grado, pero, a diferencia de la anterior, las aulas tienen entre 30 a 50 estudiantes, por lo que hay más de 7 grupos a formar, hasta 10 o 12.
  • Caso d. Hay escuelas que tienen dos o más aulas por grado, con un promedio de estudiantes de 40 por aula. En ellas, cada grado cuenta al menos con 20 grupos de 4 estudiantes a más grupos. Esto puede crecer hasta tener 5 a 10 aulas/secciones por grado, en este caso, hay entre 200 a 400 estudiantes por grado, y entre 50 a 100 grupos posibles.


Ciertamente, este panorama nos sirve para entender que el trabajo con las TIC debe relacionarse con las estrategias didácticas posibles en estos contextos diferenciados.

Un trabajo individualizado no es posible, si quiero la menor rotación posible de empleo de la computadora. Eso sólo puede hacerse en ciertos casos muy específicos, donde es absolutamente comprobable el efecto positivo.

Por otro lado, el trabajo por grupos con la computadora significa que ella debe utilizarse según roles o tareas específicas también, de tal manera que cuatro a siete estudiantes puedan formar un grupo. ¿Qué tareas específicas son posibles? Las dividimos según el tipo de actividades que las TIC pueden apoyar: informativas y comunicativas, y, como consecuencia de sus potencialidades, productivas (como mencionamos antes):

  • Informativas-Investigación: buscar, seleccionar, organizar y presentar información
  • Comunicativas-Trabajo en equipo: plantear tareas, planificar el trabajo, monitorear y evaluar el trabajo, discutir y debatir
  • Productivas-Elaborar material educativo: hacer esquemas, redactar, dibujar o ilustrar, grabar, modificar archivos de todo tipo, etc.


Estas tareas pueden realizarse rotativamente por todos los miembros de un equipo, y cada una implica el desarrollo de dos tipos de capacidades: la capacidad específica referida al tema o contenido y la capacidad transversal referida a los procedimientos para que la herramienta cumpla con lo propuesto.

Si planteamos el trabajo por equipos o grupos como eje de las estrategias en el aula, la cantidad de computadoras está en función de la cantidad de grupos pertenecientes a una misma aula, sección o grado, según sea el caso.

Para el caso A., la existencia de una computadora cada 5 grupos (en esta caso un grupo por grado) nos asegura un trabajo eficiente. Como en una sola aula no es posible tener a más de 50 alumnos, el tope máximo de computadoras es de 2. Esto significa 2 computadoras por escuela.

Para el caso B., una computadora en el aula es suficiente para trabajar con 25 estudiantes o menos, si son más, se requiere de dos computadoras. Entonces, como se cuenta con una sección por grado, y se tienen 11 grados, el mínimo de computadoras es de 11, en escuelas con 275 estudiantes o menos, y de 22 en escuelas con 26 a 50 estudiantes por aula, que llegan a 550 estudiantes.

Para el caso C., al tener aulas con entre 26 a 40 estudiantes en promedio y dos secciones al menos, nos significa abarcar escuelas en el rango entre 550 a 880 estudiantes. Para abarcar esto es necesario que el aula con computadoras esté aparte, para que pueda abarcar más grupos. Se necesita un aula que cuente entre 10 a 16 computadoras, una computadora por grupo. Con ello puede abarcar todos los grupos de 5 alumnos de una seccción de un grado al mismo tiempo. Si se trabaja en tiempos distintos por cada sección, puede reducirse a la mitad el número de computadoras. En general, debido a la necesidad de espacio entre las mesas de trabajo en equipo, no es factible tener más de 10 grupos de 5 estudiantes por computadora, siendo lo ideal 8 computadoras.

Finalmente, el caso D. requiere incrementar su número de computadoras en función de la cantidad de grupos. Si tomamos como punto de partida el caso anterior, se requiere un aula adicional con ocho computadoras, cada vez que el número de estudiantes se duplique. Es decir, si tenemos 1760 estudiantes, necesitaremos 16 computadoras y dos aulas. Con 3,520 estudiantes, se requerirán cuatro aulas y 32 computadoras, y con 7,040 estudiantes, ocho aulas y 64 computadoras.

¿Cuál es el tiempo que los estudiantes trabajan con la computadora? Se turnan en función del número de grados. Desde el caso b., cada 11 turnos, los mismos estudiantes regresan al uso de las computadoras. Si las computadoras están en el aula, el regreso es más frecuente pero menos previsible. En los casos c. y d., si suponemos un turno de dos horas, cada grupo tiene 52 horas anuales de trabajo con las computadoras, es decir, al menos una hora y media a la semana.

Definitivamente (cómo me gustan los adverbios), este tiempo se convertirá en tiempo de aprendizaje significativo mientras las tareas sean tan específicas como las mencionadas arriba, por ejemplo, cuando se exige que el estudiante entre a la búsqueda de información con un plan previo y que se le dé menos de veinte minutos para probar su eficacia, o cuando la discusión del grupo se vaya registrando al mismo tiempo en un mapa conceptual o en un conjunto de diapositivas. Sólo cuando se integre el desarrollo habitual de la clase con el trabajo con las computadoras, tendrá sentido hablar, finalmente, de un real aprovechamiento de la tecnología y tendrán sentido todos los criterios que hemos utilizado para determinar la implementación en este momento.

Lo que lamento aquí es que sólo me limito a las computadoras, lo cual deja en el olvido a otras tecnologías de la información y la comunicación. Espero escribir luego algo más amplio al respecto.

NOTA: todos los cálculos realizados son aproximativos, la exactitud no es fácil en el terreno educativo, y menos para mí, que la matemática me confunde todavía. Si los cálculos pueden ser erróneos, espero que los criterios que los fundamentan no lo sean. Por ello, pido al culto lector su paciencia y su crítica. Gracias.

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