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Pensando ahora, antes de votar

Reflexión sobre la política

"La política es una actividad poco limpia" es una creencia común ("poco limpia" es una frase delicada, claro). Supongo que eso se deduce de que la política se fundamenta en "lo importante son los fines, no los medios", lo que se entiende como obtener resultados no importa el modo. Además, otra frase colorida viene a terciar: "la mujer del César no solo es decente, sino que debe parecerlo", que la traducimos como "lo importante son las apariencias". ¿En qué termina esta "filosofía política"? En la hipocresía y en la falta de consecuencia. La política no es política real (el arte de gobernar), sino apaño y astucia cualquiera para hacerse con el poder. Es que se arreglan las ideas para adecuarlas a los hechos. Sin un sistema de valores sólido, solo los resultados dictan normas. Pero los resultados no son los fines. Los fines son las consecuencias reales en las personas, no las ventajas a obtener. Y solo parecer decente no es el mérito de la mujer del César. La responsabilidad del ciudadano está en buscar los beneficios para todos, no la conveniencia de un grupo. Por eso, es que no existe "política" en el Perú: no hay conciencia de buscar lo mejor, sino solo lo conveniente: una herencia de la democracia superficial de nuestro pasado que los videos de Montesinos expusieron. Educar en esa conciencia social es la tarea por hacer, el cambio real que no se da en unos cuantos años de gobierno sino en el ejercicio continuo de las prácticas y derechos humanos.

Somos más que un voto


Asusta una elección tan "decisiva", aunque solo es un ingrediente de la democracia, y no el más importante (en una democracia real). Los ciudadanos ejercen sus derechos siempre, no solo en la elección: critican, se movilizan, proponen. Eso implica comunicación. Pero la mayoría de nuestro país está incomunicada. Por eso, no tenemos aún democracia real. Quizá, por eso, al parecer, solo somos un voto.

Cambiar las reglas de juego

Me preocupa una predisposición de ambos candidatos: no ajustarse a las reglas de juego de la democracia. Uno de ellos está de acuerdo con cambiarlas (la Constitución) y otra comparte una tradición familiar de cambio a la fuerza. Para ambos, no importan mucho respetar ciertas reglas, sino obtener resultados. Y ambos podrían intentar hacerlo para quedarse más tiempo. Si se participa en una elección se implica que se mantienen las reglas, a menos que la mayoría de la población explícitamente lo pida de otro modo antes de participar en ellas. En cambio, esto no sucedía con los otros candidatos. Quizá nosotros querramos un gobierno que dure más de cinco años. Y quizá, como mantenía el Libertador San Martín, todavía necesitemos una monarquía. Y esto es más preocupante y doloroso.

Criterios para votar

Si votar es un ejercicio de la libertad (libre albedrío), me pregunto ¿cuántos votarán porque han elegido con total conciencia? Esto significa que no se dejan llevar por la simpatía, la propaganda, la afinidad o porque "no queda otra y no hay que perder el voto". Votar es solo UNA de las formas de ejercer la ciudadanía y de expresar nuestra opinión: una de las cuales puede ser "no hay candidatos que sean elegibles". Ahora, como es inevitable elegir a uno, supongo, elijamos al que sea más permeable al debate racional y tome en cuenta las necesidades y particularidades de todos (si eso es posible, espero), aunque no me guste: para eso hay que analizarlos.

Podríamos decir que elijo lo que me gusta o lo que me es afín. Y la propaganda me sirve para ubicar mi afinidad. El problema es que la propaganda presenta todo bajo la luz más adecuada, porque sirve para que se actúe, no para que se piense. La propaganda no acude a los criterios racionales de selección sino a los sentimientos, emociones o sensaciones o prejuicios. No estaría mal dejarse llevar por ellos si primero se examinaran: a qué me conducen esos sentimientos, emociones o sensaciones. Entonces, igual hay que analizar, pensando en las consecuencias de mi elección: adónde nos llevará el candidato que elija, no según lo que él dice sino según sus características, su selección de personal y asesores, sus acciones anteriores, su forma de vivir, sus lecturas, sus trabajos y obras, su carácter y temperamento.

Y, por otro lado, las autoridades no actúan simplemente porque deciden hacerlo, deben favores y tienen conexiones. Esas conexiones y favores incidirán mucho en sus decisiones.

Esto quizá es demasiado trabajo para un acto que nos demora un par de horas. Por mi parte, la propaganda observada me ha hecho eliminar candidatos que solo se engalanan para la elección. Y si todos son así, entonces, expresaré mi opinión de que "no hay candidatos elegibles". El tiempo se agota.

Por otro lado, seguiré buscando y proponiendo formas de expresar mi opinión y de compartirla para generar y participar en una actuación ciudadana más racional y realista, por ejemplo, proponiendo formas para que la educación se incluya en otros contextos que son solo competencia exclusiva del mercado. Y esto va más allá de la votación, que no es el final del ejercicio de la ciudadanía, sino solo un indicador de su sanidad (por ahora, tupida por el virus demagógico).

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