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¿Por qué tenemos sueños de robots y nuestros robots sueñan con ovejas electrónicas?

Do Androids Dream Of Electric Sheep


Sabemos que la idea de un robot o un androide es impensable en una sociedad sin máquinas. Pero no lo es si imaginamos lo siguiente:

a. No quiero hacer algunas tareas.
b. No me gusta esclavizar a otros seres parecidos a mí.
c. Los animales no son capaces de hacer esas tareas.
d. Imagino un ser "como un hombre" que no sea un animal pero que no sea humano.
e. No soy un dios, descarto la idea de crear un ser fantástico.
f. Me asombran las ruedas de los carros de combate y las armaduras.
g. Entonces sueño con un hombre metálico con partes movibles.

Si bien nuestro hipotético habitante de la sociedad no-maquinal no lo puede construir, al menos soñará con hacerlo. Para nosotros es más fácil porque lo que nos rodea es un ejemplo de "seres no humanos que hacen tareas". No solo nos contentamos con soñar, acariciamos los planos de nuevas versiones de maquinarias que nos acercan a ese sueño. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

Cada uno de los puntos entre (a) y (g) son momentos históricos. Sea en la filosofía, la literatura o la política, alguien pensó o dijo o escribió algo vinculado a cualquiera de esos puntos. Cuando muchos pensaron así, se comprobaban cambios sociales. El primer paso, "no quiero hacer algunas tareas", es una motivación típica, que podemos ejemplificar con Esaú, el hermano de Jacob. Si nos fijamos un poco, nos damos cuenta que todos los pasos tienen algo en común: todos son un "no", son negaciones. El caso de que me asombren las ruedas es porque el asombro proviene de la ruptura de la rutina, de percibir la diferencia. Y "soñar" es, en el fondo, vivir en la negación de la vigilia, de la conciencia, es vivir en el espacio donde los "no" son comunes. Este proceso de crear es un proceso de ir más allá de ciertos límites: lo consensuado y común, por un lado, y de reconocer en uno mismo lo que se siente como distinto ("no me gusta esclavizar a otros seres parecidos a mí").

Nas Mãos de EscherEl gran no del que salen los robots y los androides es la negación de nuestro entorno natural, "no me gusta este ambiente", "no me gusta sentirme amenazado", "no me gusta tener hambre", etc. ¿De qué manera vivir de tal manera que no tenga más "no"? No se suele pensar en las consecuencias de lo que se hace para satisfacer la negación, porque lo que llena la conciencia es el ansia de borrarla. Esta continua ansiedad nos crea las condiciones para mejorar la memoria, asociar, proyectar posibilidades. Aunque parezca que simplifico un proceso social muy complejo, solo me limito a mostrar condiciones posibles que derivaron en una sociedad dedicada a tener un entorno adecuado. Hay una insatisfacción esencial en el ser humano. Chesterton lo planteaba cuando afirmaba que el hombre es un ser contradictorio. Al llegar a una estabilidad relativa, busca el cambio. Kahneman afirma que se origina en la contraposición de un yo que experimenta el día a día y el yo que recuerda y planifica. otros lo explican como el desequilibrio entre las águilas y las palomas en una población humana. En fin, las propuestas son muchas, pero en el fondo lo que existe es esa insatisfacción como conducta.

Insatisfacción que no se queda quieta hasta que se convierta en compensación, para que establezca un nuevo equilibrio y todo empiece de nuevo (pero esto no es Matrix, claro, supongo).

Entonces, creamos nuestro ambiente, que produce sus propias consecuencias, a las que nos adaptamos, como si fuese otro ambiente natural. El que nace en una ciudad piensa que es lo natural: ¿de dónde obtengo carne? de la sección de carnes del supermercado, claro. No debe matar para tener carne. Vive una vida mediada por las consecuencias de las negaciones anteriores, por lo que inmediatamente se pone a negar esa vida y ese ambiente. Y como el habitante de la sociedad no-maquinal, debe negar. Pero ya no niega y regresa a "lo natural" simplemente, muchos no pueden o podrán. Niega, imaginando conservar lo que le parece menos dudoso. Entonces, inventa un mundo virtual. Crea comunidades hippies, comunidades utópicas, comunidades religiosas, etc., donde re-inventa lo natural con lo que cree que es natural. O bien, proyecta sus insatisfacciones en un no-mundo como los ambientes virtuales donde se presenta bajo la forma que imagina que le corresponde. Incluso, se reemplaza a sí mismo por partes mejoradas: prótesis, trasplantes, reemplazos de órganos por otros cultivados en laboratorio, etc. O, finalmente, se proyecta en robots, máquinas pensantes, futuros androides. Con los ojos de un robot puede ver directamente la corona solar, la temperatura de los seres vivos, la modulación de una voz lejana. O, en mejores palabras:

“I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orión. I’ve watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those … moments will be lost in time, like tears…in rain. Time to die.”  (Roy Batty, robot protagonista en “Blade Runner”, que dice:  “He visto cosas que tu gente no podría creer. Naves de ataque en llamas sobre los hombros de Orión. Rayos-C parpadeando en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäusar. Todos estos… momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas … en la lluvia. Tiempo de morir.”)

fear of isolation

Recuerdo el cuentecillo del emperador desnudo, en el que las miradas de los otros creaban un traje virtual en el que se regodeaba ese gobernante, hasta que una mirada sin prejuicios rompía esa "percepción". En nuestra sociedad no existe la mirada inocente que quiebre las percepciones que generamos, más bien es una sociedad enriquecida en esas percepciones y fundada sobre ellas. La tecnología es su camino natural, en la medida que construye el mundo físicamente adecuado para las impaciencias sociales. Y de todas las tecnologías, las que procesan la información y la comunicación se distinguen por procesar las mediaciones a tal punto que arman un mundo complementario al ya enrarecido mundo urbano. A tal punto procesan la información y la comunicación que no solo trabajan sobre el canal o el mensaje (desde un modelo funcionalista de comunicación), sino que la misma materialidad del proceso de comunicación es de una sustancia perceptiva derivada: lo virtual es la materia de la realidad en que existimos como seres sociales. En otras palabras, lo que llamamos "nuestro mundo" (el mundo de cada quien, Goodman dixit, Ways of worldmaking, 1976), es un retaceo continuo y persistente que conduce a un nuevo traje para el emperador, esta vez proyectado de maneras que la tecnología ha hecho posible: desde el migajeo de los pensamientos y experiencias en twitter (rescatemos a Hansel y Gretel), pasando por tintineos de alarmas en bajo continuo durante todo el día (beeps, tonos de móvil, claxon, zumbidos de microondas, etc. y más en lo que digo que es la "música de las esferas urbanitas") y derivando en ejercicios de digitación milimétricamente establecidos (botones en la máquina de café, en el ascensor, en el celular, en la computadora, en todo aparato que dé comodidad a nuestra vida): pensamos, percibimos y hacemos enclaustrados por el mismo mundo que creamos con la tecnología: nuestra mente y nuestro cuerpo son ahora uno con ella, que nos educa en sus límites. Si no comprendemos eso, el nuevo traje del emperador es el corsé de hierro en el que viviremos. No es la tecnología la que nos encierra, es la mente que la crea como necesidad la que genera el contexto que no imaginó totalmente. Es una modalidad de la mente humana que ha usado algunas de sus capacidades y ha extrapolado como sistema sus fortalezas (eficacia y eficiencia, optimización) para crear su propio jardín cerrado.

La relación entre el hombre y las mediaciones que ha creado lo han recreado, no solo a nivel de conducta sino de pensamiento también, y principalmente ahí. Su horizonte de negaciones, desde el que debe partir para crear, es la vida urbana, por ejemplo, el trabajo en una empresa, la televisión e internet. Parte de allí: si ve un árbol, la belleza está en el marco con que lo mira. Desde qué otro sitio, no puede.

MORALEJA: los sueños del hombre lo encierran en sus realidades o somos androides soñando con ovejas digitales.

SOLUCIÓN: ¿habrá una forma de negar todo sin perder la vida?

PARA TERMINAR Y EMPEZAR: Chesterton tiene una cita que me parece que viene al caso:

"Los cuentos de hadas son más que reales; no porque les enseñen a los niños que existen los dragones, sino porque les enseñan que se puede derrotar a los dragones"

 


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