Los temas del blog

Expresion, sociedad, experiencia

Aunque la expresión estética es natural al hombre, no todas las artes son tan antiguas. Como todas dependen de un medio de expresión: la pintura, de la superficie y los tintes; la escultura o la cerámica, de la materia esculpible o moldeable y de los instrumentos necesarios, etc., no todas aparecen al mismo tiempo. ¿Cuál apareció primero? es una pregunta evidente que queda a discusión hasta ahora indecidible (como la pregunta ¿cómo apareció el lenguaje?). Más importante para nuestro propósito es contestar ¿por qué apareció la literatura? El hombre convierte todo lo que toca en una extensión de sí mismo. Si inventa algo para vivir mejor, de pronto lo encontramos transformado en un arma de guerra o en un arte (como sucedió con el láser, por ejemplo). El hombre cambia, no está quieto, busca. Y esta búsqueda se trasmite a las cosas, como la vibración musical se prolonga en todos los objetos materiales a los que alcanza. La literatura es el resultado de este contacto entre el ansia innata del hombre por prolongarse y la invención de un medio de supervivencia como es la escritura.

Pero el hombre hizo literatura antes de la aparición de la escritura, dicen algunos recordando a Homero, Hesíodo, las epopeyas indias, la épica de muchos pueblos ágrafos. La escritura apareció como una ayuda a la memoria, ésa es su finalidad de nacimiento, su motor material. La expresión de sí, la prolongación del hombre en las cosas se realizaba antes de la escritura con pinturas [las cuevas de Altamira], con monumentos [Stonenhenge], con enterramientos [que eran acompañados con ofrendas recordatorias] y con sonidos y palabras. La memoria, el poder de ver-de-nuevo lo-que-fue, fue potenciado en la mente del hombre hasta extremos insospechados para nosotros, los “modernos”. En un poema memorizado cabía un mundo completo, lo que era la intención de sus creadores: no dejar que muera aquello que estaba bien o que era una lección. Como una gata enseña a sus crías a huir de los perros y a menear la cola a los humanos, el creador de imágenes enseñaba a su pueblo cada vez que se recitaba su obra.

Al crearse la escritura, el hombre la usó para lo que fue creada: almacenar información. Comenzó a almacenar datos y luego ideas. Eso era suficiente. Pero algunos empezaron a descubrir las dimensiones de la lectura, la extraña soledad de una vida virtual pero totalmente cargada de emociones. En el recitado, la antigua forma de la memoria, la memoria era colectiva y el sentimiento también. En la escritura y la lectura, la memoria es individual, no se extiende a los lados sino hacia adentro. El recitado contagia, la lectura concentra; el recitado incluye en un grupo, la lectura lleva a un viaje. El recitado supone una memoria espacial y concreta, la lectura supone una memoria temporal y abstracta.

Componer y Escribir son los actos de creación profunda basados en los aspectos oral y escrito del lenguaje. Pero reclaman dos modalidades diferentes de creador. No vamos a analizar aquí qué tipo de pensamiento puede originarse en las diferencias de percepción, pero esas diferencias existen. Lo que debemos pensar ahora es que la literatura ha pasado por distintas etapas según se modificaba el vehículo lingüístico. El lenguaje oral, el lenguaje escrito, el libro o el periódico o la revista, la pantalla de computadora, etc. han modificado las dimensiones del pensamiento y han forjado épocas tanto como los cambios en la economía y en la historia.

Podemos hacer coincidir esas épocas literarias con las de la historia así:

* Las civilizaciones antiguas – Literatura oral
* EL Medioevo y El Renacimiento – Literatura escrita restringida
* La época moderna – Literatura escrita difundida
* La época contemporánea – Literatura escrita normalizada o estandarizada
* La época actual [lo actual] – Literatura escrita proyectada [no leída sino visualizada]

Conforme se avanza en la historia lo nuevo se convierte en lo normal y se olvida que existe y se convierte en ambiente, deja de ser foco y se convierte en marco. Al convertirse en lo esperado e inconsciente, la literatura deja de llamar la atención y no cumple su función de señal del tiempo. Es un ruido más en el mundo.

Por lo tanto, veamos la evolución de lo literario como una lucha constante del creador por encontrar el modo en que pensar o experimentar en el lenguaje [que es su interés y capacidad esenciales] no se convierta en lo aburrido ni se deje en lo comercial o informativo. El creador literario busca la verdad con la belleza: los instrumentos que le permiten desactivar la pereza o apagar la bulla del mundo son las palabras exactas y musicales a la vez [entendiendo como musical la vibración que perdura y prolonga el ser mismo de las cosas].

Entonces, la pregunta en literatura no es ¿qué dijo, de qué habla, de qué trata?, la pregunta es: ¿cómo es la experiencia? Entremos en el cuarto oscuro y leamos.

¿Quiénes sin voz de lejos me llamáis
con tan despavorido pensamiento
y en aterrado y silencioso viento
sin sonido mi nombre pronunciáis?
¿Quiénes y qué pedís y qué gritáis
y qué se muere en tan remoto acento;
quiénes con tan callado llamamiento
los huesos de la piel me desclaváis?
Saben los dientes a palabra helada,
la lengua muerta a fallecido espanto
y el corazón a pulso enmudecido.
La piel de toro fluye ensangrentada,
fluye la mar un seco mar de llanto…
… y quienes me llamaban ya se han ido.

ALBERTI, RAFAEL “Entre el clavel y la espada”, poema 16. de la sección “TORO EN EL MAR. Elegía sobre un mapa perdido”)

Eres bienvenido a compartir...

Leave a Reply

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>