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Los estudiantes no quieren estudiar

IMG_0417Parto de una pregunta en un debate en el que participo: ¿qué hacemos para que los estudiantes quieran estudiar?.

Es interesante la pregunta, porque no es posible preguntar esto otro: ¿qué hacemos para qué los estudiantes se interesen por aprender? Al hecho del que partimos es que a los estudiantes no les interesa estudiar, yo agregaría otro hecho, a los estudiantes sí les interesa aprender. Entonces, si les interesa aprender, pero no estudiar, puedo concluir en dos afirmaciones:

  1. Hay algo en estudiar que no se relaciona con aprender y que no les interesa.

  2. Hay aprendizajes en el estudio que no les interesan.

Suponemos que todo lo que los estudiantes tienen que estudiar es necesario para la vida ciudadana, porque algunos de nosotros lo han pensado y se ha consagrado. Sin embargo, el hecho es que ellos observan que la mayoría de los que terminan la escuela no triunfan como les muestran la televisión y la opinión. Más bien observan que algunos no terminan la escuela y triunfan. Por lo tanto, iguales oportunidades tiene el que no estudia y el que estudia. Conclusión: para qué estudiar,  o, si me obligan, por qué esforzarme en estudiar.

Por otro lado, muchos estudiantes tienen que ganarse la vida desde antes de terminar la escuela, o tienen problemas en casa que anulan el esfuerzo que puedan hacer. Y contra ello, ellos solos no pueden.

En contextos de clase media o alta, el estímulo o el ambiente hacia el estudio es propicio, pero no hacia el aprendizaje, es decir, hacia la obtención de merecimientos académicos antes que hacia aprendizajes personales o de descubrimiento del yo. La presión familiar y social en estas clases sociales se dirige a obtener "puestos" en la escuela y, luego, en la sociedad. El estudiante cumple un rol, no se desarrolla como persona, como individuo. sé que estoy cargando las tintas, pero sabemos que el porcentaje de estudiantes exitosos en la escuela y en la universidad no es alto.

El problema de interesar al estudiante en el estudio (una redundancia contradictoria, parece) es equivalente a la del adulto que se interese por un trabajo que no ha elegido o que lo abruma y debe continuar.

MEDITATION¿Cuál es la solución?

La solución, en líneas generales, suponiendo que nada cambie en el contexto, es alimentar la necesidad del estudiante por aprender, aunque sea selectivamente. Hacer del aprendizaje una cuestión de vida o muerte ("muerte" en el sentido de pérdida de identidad, que para el adolescente es lo que cuenta). Y nosotros, como maestros, convertir el estudiar en un aprendizaje guiado antes que en una obligación.

Ahora, esto es fácil de decir pero difícil de llevar a cabo. Quizá los estudiantes tengan algo que decir en cómo pueden aprender mejor algo que no les gusta y hacer de la vida estudiantil una convivencia con una meta común. Lo que es difícil igual, pero "una pena entre dos es menos atroz", digo.

En otras palabras, mientras involucremos a la mayor cantidad de personas en el problema, preocupadas y dispuestas a ayudar, las posibilidades aumentan. El problema de interesar al estudiante por seguir el camino de la escuela debe ser un asunto de padres, maestros y comunidad, porque ellos son el futuro de la misma sociedad.

Si bien éste es un planteamiento bastante común, no es una solución. Es, más bien, una condición. Lo que se necesita para que los estudiante quieran estudiar pasa por dos posibilidades:

Gli studenti si preparano ad entrare alla Stazione
La primera opción es…

Si van a estudiar algo sobre lo cual no hay forma en que se interesen, se emplean formas de persuasión. Antes de la conciencia del niño como ser humano, eso pasaba por castigo físico, ahora, se buscan formas de “engatusamiento”, en el buen sentido de esta palabra. Sin embargo, hay saberes y aprenderes que no se alcanzan sin obstáculos y displacer (para no decir esfuerzo y pena y dolores), saberes y aprenderes que son necesarios pero nunca serán agradables, por alguna razón real. Digamos que el aprendizaje del error y la mentira (en sus consecuencias), por ejemplo, o la memorización de las tablas de multiplicar (si no encontramos forma para deducirlas o derivarlas de manera feliz). La pregunta es aquí: ¿por qué el estudiante haría el esfuerzo o soportaría el dolor de ciertos saberes y aprenderes? Supongo que eso sucede cuando el estudiante alcanza a ver un bien mayor más allá del momento del “sufrimiento”, es decir, cuando el estudiante es capaz de vivenciar un horizonte temporal suficientemente amplio para darle sentido a ese obstáculo. Pero no basta con esa conciencia, debe ser capaz de autocontrol, de reorientar sus pulsiones momentáneas o de engañarlas o de convertirlas en  algo distinto. Aquí siguen las preguntas: ¿cuándo aprende el estudiantes la conciencia de un horizonte temporal y el autocontrol? No suele ser parte de nuestra enseñanza, se consigue sin saber cómo y por eso ni se consigue en la mayoría de los estudiantes. O lo consiguen solos, si les pique el bichito de un hobby o una pasión. Es el aprendizaje de las actitudes. El pariente pobre de la enseñanza actual.

La segunda opción es…

No sirve sin la primera, creo. Es acercar el estudio al estudiante: recrear los planes de estudio según los cambios en la mentalidad del estudiante. Por ejemplo, los planes de estudio por objetivos o por capacidades son adecuados para una sociedad donde el trabajo es modular, tipo línea de montaje. En estos momentos, se tiende a una visión holística de la actividad social, en parte debido a los cambios en las posibilidades de comunicarse e interactuar. Hay que estudiar del mismo modo y los contenidos deben estructurarse así, digamos, en un currículo organizado sobre la base de proyectos y no sobre áreas de conocimiento. Se aprende por situaciones y no por temas, me parece.

 

Finalmente, ahí lo dejamos, para repensarlo.

Eres bienvenido a compartir...

4 comments to Los estudiantes no quieren estudiar

  • DECOS Huari

    Un asunto nada facil. Las sugerencias bien valen ponerlas en práctica. Felicitaciones.

  • radik

    Yo soy radical. Me he convencido por experiencia propia que el estado no debe desperdiciar las energías suyas ni la de los profesores en alumnos que de ninguna manera quieren estudiar. Pienso que la gratuidad de la enseñanza debe ser condicionada. Si el estudiante no desea aprender, se habla a los padres para que los mande hacer otra cosa más productiva o util. tambien he percibido que muchas veces los padres los mandan a la escuela para no tener que soportar a sus propios hijos a los cuales no controlan.

  • Juan Lapeyre

    El problema es que el estado somos todos, incluso los que no quieren estudiar. Supongamos que dejemos que no estudien. Es la inclinación primera de la persona. Como si al niño que no quiera comer verduras, solo lo dejamos comer lo que apetece. El estado sería… un desastre. Es por nuestro interés, sea egoísta o altruista, que debemos ayudar a que esos niños se encuentren en disposición de aprender, no en obligarlos a estudiar. Y quizá es porque la educación no está presentada de una forma estimulante, también.

  • Fredy

    Coincido con Radik, si los alumnos no quieren de ninguna manera aprender, no hay nada que se pueda hacer por ellos. Quizás solo proporcionarles una enseñanza ultra básica. Si tienes un entorno familiar y social complicado es muy dificil que un profesor haga milagros, el unico caso que conozco es el de Juan Bosco, pero el era un santo.

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